14 FORO Febrei-o-2000-Edición 4 Chiapas, ¿asunto menor? No es sencillo abordar el asunto de Chiapas en la perspectiva del próximo fin de sexenio. A menos que ocurra algo que no se observa en el horizonte político de los siguientes meses, el conflicto con el EZLN se heredará a la siguiente administración federal. De aquí la necesidad de evaluar lo hecho en el actual sexenio para empezar a sentar las bases institucionales de lo que deberá ser la solución definitiva, desde luego por medio del diálogo y la concertación. El Ejecutivo Federal heredó el problema con todo y la difícil relación con el EZLN. Antes de tomar posesión del cargo presidencial, Ernesto Zedillo había iniciado contactos discretos con la dirigencia zapatista. A pesar del natural resquemor de los altos mandos rebeldes hacia el recién estrenado presidente, éste demostró, allá por diciembre de 1994, su intención de desatorar la empantanada negociación. Su propuesta de crear una comisión del Congreso de la Unión integrada por todos los partidos representados en las Cámaras, misma que a la postre se convertirla en la Cocopa, y el encuentro del subcomandante Marcos con el entonces secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, prueban una clara intención de diálogo. En esta etapa también hubo muestras de apoyo a las negociaciones. Estas provinieron de todos los partidos presentes en el Poder Legislativo. Recordemos que se venía de un sexenio caracterizado por la confroritación y la desconfianza. Venciendo estos obstáculos, los partidos y los legisladores respondimos a la gravedad del problema chiapaneco y logramos importantes acuerdos. El 9 de febrero de 1995 fue, sin duda, un error. No fue el único y tal vez no fue el más grave, pero se convirtió en un error inicial cuyo efecto causarla estragos durante todo el sexenio. La sombra del 9 de febrero se alargó en los siguientes años. No es el momento ni el lugar adecuado para hacer un balance de todo lo acontecido en Chiapas, pero destaco dos momentos más que creo fueron los puntos culminantes de la negociación. El primero de ellos fue la aprobación déla Ley para el Diálogo y la creación de la Cocopa, el segundo fue la firma de los Acuerdos de San Andrés. Entre ambos momentos la paz con dignidad estuvo a la vuelta de la esquina. A partir de la mitad de 1996 todo fue desencuentros, acusaciones y errores de cálculo politico. Es claro que tanto en el EZLN como en el gobierno federal recae la responsabilidad final del desgaste del diálogo y el deterioro de las condiciones sociales y políticas de la entidad sureña. No obstante, reafirmamos una tesis sostenida a lo largo de estos años: desde el gobierno federal pudo hacerse un esfuerzo mayor y más coherente. Las provocaciones y los malos entendidos impidieron recuperar un diálogo ya de por si difícil. A pesar de las declaraciones y los intentos por desaparecer o minimizar el conflicto en los medios y en el ánimo de la opinión pública, éste sigue contando con un peso nacional e internacional mayor al que se le ha concedido en las altas esferas gubernamentales. Si el EZLN en si mismo nunca ha sido una amenaza política y militar para el gobierno federal, las causas que lo originaron si lo son. ¿Por qué? Porque demuestran hasta qué grado las instituciones han fallado en sus tareas de propiciar una mayor equidad social, aplicar la justicia y preservar la paz pública. Colateralmente, la sola existencia de los zapatistas seguramente ha servido para que otros grupos traten de emularlos en distintas regiones del país. En retrospectiva, podemos afirmar que las negociaciones se estancaron en 1996, a pesar de la labor de la Cocopa, la Conal y otras organizaciones ciudadanas. A partir de ese momento, el conflicto ha entrado en un marasmo engañoso. Acteal es la punta trágica de un iceberg complejo, pero no irresoluble. Actualmente, la situación en Chiapas está más descompuesta de lo que se ve. Las propuestas y acciones de esta administración que languidece están aisladas de otras medidas y se enfrentan a un contexto adverso en el que de nueva cuenta predomina la desconfianza. Por si esto fuera poco, las miras de todos los actores politicos están puestas en las elecciones. Esto ha significado que las iniciativas están siendo juzgadas por quien las hace y no por la calidad, oportunidad y pertinencia que en si mismas pueden tener. ¿Por qué este recuento? En primer lugar, porque es indispensable no tomar la negociación entre el EZLN y el gobierno federal en blanco o negro. Ha sido un proceso irregular que conoció etapas esperanzadoras, pero también que atravesó momentos graves y muchos otros caracterizados por el estancamiento. Un balance critico de estos años debe arrojar luz sobre aquello que no sirvió y quedarse con lo que aún es vigente. A partir de esto, podrá construirse una propuesta firme de solución. Lo que no debemos hacer es dilapidar o negar el trabajo que muchos hicimos y tirar todo a la basura para intentar empezar de nuevo. En Chiapas no hay borrón y cuenta nueva. Si una nueva administración federal intenta comenzar todo, estará escogiendo el camino más directo para una nueva confrontación. Ni la historia ni el sentido común aconsejan hacer a un lado lo construido. Los logros que se alcanzaron son producto de la acción concertada de legisladores, partidos, gobierno, organizaciones civiles y el propio EZLN. Pueden servir de base para mayores y mejores acciones. En Chiapas no hay lugar para las caracterizaciones simplistas o el menosprecio de la gravedad del problema. En un México democrático y critico es innecesario jugara marginar a grupos, corrientes, partidos o personajes. Si antaño el autoritarismo permitía los excesos, hoy no hay cabida para ello. El conflicto con el EZLN ha costado mucho al pais, como para decir que la ausencia del diálogo es un asunto menor. Dentro del complicado entramado de las campañas es de esperarse que todos los candidatos presidenciales cuenten con un equipo que esté desarrollando propuestas hacia Chiapas. Tijuana: Centro Comercial Viva Tijuana Linea Internacional Tel 83 56 22 por Jaime Martínez. Veloz El equipo de campaña de Fox seguramente estará planeando minuto a minuto su estrategia para resolver el conflicto en un cuarto de hora. Si son eficientes, es decir si siguen las estrategias de Bill Gates o el ISO 9000, tal vez les sobren cinco minutos. En este ambiente electoral tan reñido y por la seriedad de la situación chiapaneca, los priístas estamos obligados a un esfuerzo mayor que el de otras fuerzas políticas. En Chiapas tuvimos aciertos, pero cometimos muchos errores. Como partido en el gobierno tenemos una responsabilidad enorme y una doble dificultad: vencer los obstáculos internos al partido y convencer al electorado que podemos desarrollar una estrategia viable para resolver los tres problemas centrales del conflicto: el político, el social y el cultural. Tal vez lo más difícil será convencer a algunos priistas seguros de que es inofensivo ignorar a los zapatistas. Albores es un ejemplo de este tipo de priismo. Urge diseñar una política de Estado hacia Chiapas y esto requiere algo más que recursos y programas sociales, útiles, pero en si mismos insuficientes. Se necesita una estrategia que redistribuya realmente el poder político de la entidad y de oportunidades para desarrollar su cultura con éxito. Lo cierto es que debemos iniciar ya el intercambio de ideas de gobierno, no sólo de campaña, para resolver los graves problemas nacionales, entre ellos Chiapas. Dejemos atrás las declaraciones desdeñosas e inútiles y apostemos a ganar las elecciones. Hagamos algo mejor con el poder que lo que hasta ahora hicimos. (Correo electrónico: jveloz@congresobc.gob.mx) TI'JUANA-EN SENADA-SAN QUINTIN SALIDAS DIARIAS DESDE LAS 6 AM 10 % descuento en la compra del boleto ida y vuelta Viaje a California y puntos intermedios con seguridad y comodidad garantizada Servicio de Paquetería La tarifa más económica en envíos iCompruébelo! Ensenada: Riveroll No. 861 Zona Centro Tel 74 07 17