LA VIOLETA. G7 Posó su cuerpo sagrado En miserable rincón Doblemos la rodilla Y místicos cantares Al pió de los altares Alcemos con amor. Jesús al mundo vino, Hossa na! al santo enviado, Aposto! venerado De nuestra redención. Agrúpense los fieles Adoren al nacido, Que al mundo pervertido Le trajo salvación. ¡Salud! al niño santo Feliz predestinado, Que fuó crucificado Por nuestra redención. Al aroma del incienso Se mezcle nuestra alabanza, Y con entera confianza. Adoremos al Señor. ¡Salud noche! noche buena, Tu celebroción cristiana Nos anuncia, esa campana Que nos invita á rezar. Católicos, de rodillas! Sobre las místicas galas Tiende sus divinas alas El espíritu de Dios. En el altar blanco y bello Donde ese niño descansa, Se encierra nuestra esperanza, Como el perfume en la flor. Montcmorelos, Diciembre 24 de 1887. Julia G. de la PeSa de Ballesteros ------— ♦ —।-------- LA VIDA. Blandamente reclinado De su madre en el regazo, Duerme el niño sosegado Mientras es llegado el plazo De verse todo apenado. Poco á poco en la, pendiente De la, vida se desliza Y .en su labio balbuciente Se dibuja una sonrisa Cándida., pura, inocente. Crece y crece de improviso, Que los años van pasando, Y ¡á las aulas! es preciso Que instrucción vaya tomando Para, ser hombre maciso. De la vida á los umbrales Ya principian los abrojos, Las congojas y los males; Se presentan á sus ojos Las espinas y zarzales. Después el niño inocente En fugaz edad florida Llega, á. ser adolescente, Y de Amor profunda herida En su pecho luego siente. Pero es esto una a lborada, Muy risueña y apacible A que el alma está inclinada Y le parece imposible Mirar su dicha, frustrada. Es la. edad de las pasiones Del goce y de la. inquietud, De dichas y decepciones, Es, en fin, ¡a .juventud Que nos llena, de ilusiones. Tras de tanta dezazón, De la vida á los embates Llega, al fin la reflexión, Y entre dudas y combates Vive siempre el corazón. De tamilia los cuidados Se presentan á su paso, Pues sus hijos siempre amados Son el báculo en si; ocaso Cuando están bien educados. Sigue el hombre caminando Entre penas y congojas Y el tiempo vá destrozando De su existencia las hojas Y su vida terminando. Más no concluye su anhelo, Siempre ansiando venturanza, Como el ave en raudo vuelo Se levanta cu la. esperanza De encontrar de dicha un cielo. Y el terrible desencanto Es tan sólo lo que encuentra. Y sus ojos vierten llanto, Y en su corazón concentra Sólo ¡lenas y quebranto. A mil pruebas se sujeta El hombreen cualquier esfera Hasta llegar a la meta De la .misión que trajera A. este mísero planeta. María Garza González. LÁSAMIGAS. ¡Cuántas hay que se dan el título de amigas, y no lo son más que de mera fórmula! Pocas, niuy ¡locas son las que de veras se quieren; y ninguna, amistad parece más duradera que aquella que empieza á los albores de la vida; y sin embargo, á vec(\s ni aun ésta es verdadera;