20 de Abril, 1924. REVISTA CATOLICA 263 I. - LA ■‘REBELION1’ EPISCOPALIANA PASTORAL Y PROCESO.—RESISTENCIA.—TENTATIVAS DE PACIFICACION. Voz de alarma g “Pastoral Colectiva”.—Varias personas prominentes de esta Iglesia se hallaban alarmadas por las expresiones inficionadas de unitarianismo, atribuidas al obispo episcopa-liano de Massachusetts, W. Lawrence. Aprovechándose de la “reunión episcopal” que iba a celebrarse en Dallas, Tex., presentaron una petición, firmada, según se dice, entre otros por el Senador de Pennsylvania, G. W. Pepper. Sea de esto lo que fuere, el hecho -es que los 65 “obispos” episcopalianos reunidos en Dallas el pasado noviembre, publicaron una “Pastoral Colectiva’", insistiendo en la necesidad de admitir palabra por palabra el Credo de los Apóstoles, interpretado en su sentido litoral, y hasta acusando de falta de sinceridad a los ministros que reciten el Credo sin entenderlo en ese sentido. “No se puede conciliar—decían los obispos— con los votos hechos voluntariamente en la ordenación por los ministros de esta Iglesia, el negar o admitir la más mínima duda sobre los hechos y verdades contenidas en el Credo de los Apóstoles. El negar o considerar como cosa sin realidad la fe en el Credo, en el que tanto los ministros como los legos hacen profesión de creer en todos los cultos oficiales, es jugar con las palabras, y no puede menos de infundir sospechas sobre nuestra sinceridad y la realidad de nuestra fe---” -es decir, exteriormente profesaríamos una fe que nada significa o que interiormente negamos. *** La “rebelión.—Esta Pastoral, mandada leer en todas las iglesias de la secta, levantó una tremenda protesta por todo el país: unos no quisieron leerla en sus templos, otros la leyeron para atacarla después, y centenares de ministros censuraron públicamente a sus “obispos” negándoles autoridad para exigir esa interpretación literal del Credo como condición para la admisión en su Iglesia. Es de notar que los “rebeldes” se fundaban, no tanto en el Evangelio cuanto en la organización propia de su Iglesia, que considera la Convención general como su supremo poder legislativo. A la cabeza de toda esa protesta se hallaba la Asociación de Eclesiásticos Modernos, formada por unos quinientos ministros militantes. La Sociedad para el Fomento de. la Instrucción Evangélica secundó ese movimiento; y mientras unos decían que los “rebeldes” o modernistas eran el veinte por ciento de los ministros episcopalianos, otros afirmaban que eran relativamente pocos, pero “bullangueros”; y sabido es que un “charlatán” hace más ruido que centenares de ministros silenciosos o “pacifistas”. La“revolución” tomó nuevos vuelos con el ruidoso proceso del pastor L. W. Heaton, de Forth Worth, Tex., acusado de herejía ante el “obispo” ■coadjutor de su diócesis de Dallas. Considerába se esto como el principio de una ofensiva para limpiar la Iglesia episcopaliana de todos los modernistas. Estos, pues, tomaron la causa como propia; colectaron dinero para los gastos, prepararon un folleto que enviaron a diez mil ministros, y resolvieron no parar hasta llevar la causa al tribunal supremo de su Iglesia, si el supuesto “hereje” no era absuelto en los tribunales inferiores. Un incidente hizo más dramática la lucha. El pastor L. Parks, de Nueva York, quitándose sús vestidos “ministeriales”, y poniéndose los de “doctor de Teología”, subió al púlpito de su iglesia, a-tacó la famosa “pastoral”, -e indignado de que se procesase como “hereje” a “un oscuro- pastor de Texas”, desafió a su obispo Manning de Nueva York, a que le procesase a él o al “obispo” Lawrence de Massachusetts. Esto hubiera sido sin duda una especie de “duelo” entre modernistas y fundamentalistas, que fácilmente hubiera acabado en un “cisma episcopaliano”. *** El armisticio religioso.—En esto llegó Navidad____Celebrábase la fecha memorable en que el Señor vino a traer “paz a los hombres de buena voluntad”, y el “obispo pacifista” de Nueva York proclamó el “armisticio religioso” durante aquellos días. Unos y otros aceptaron, pero con la esperanza de renovar después la lucha con nuevos bríos. Entretanto se hizo propaganda por escrito del sermón del Dr. Parks, corregido y aumentado. ♦** Esfuerzos conciliadores.—Al comenzar el año 1924, dejáronse sentir con más fuerza las tendencias conciliadoras de los “pacifistas”, de ésos que quieren estar en paz con Dios y con el diablo, como vulgarmente se dice.—“¿Para qué luchar por esas cosas? Crea cada uno lo que quiera, y vivamos todos en paz”: tal es su ideal. Al frente de ese movimiento “pacifista” quiso ponerse la facultad teológica de Cambridge, Mass., que es uno de los principales seminarios episcopalianos. El 5 de enero dióse a la publicidad una carta firmada por el Deán y por miembros de la facultad, dirigida a los ex-alumnos de ese seminario que ocupan lugares distinguidos en la Iglesia episcopaliana. Los “pacificadores” alababan, por una parte, la actitud de los “obispos” en querer apaciguar a los que se mostraban alarmados por las doctrinas que se predicaban; y por otra, deploraban su exceso de celo, hasta infundir sospechas sobre la fidelidad y sinceridad de los que recitan el credo sin entenderlo en su sentido literal__ Su gran ideal es la “paz”, que se ha de conseguir, según ellos, por medio de la “libertad”. A los que quieran más “libertad constitucional”, déseles ; y ésto se conseguirá haciendo el Credo permisivo en lugar de obligatorio.