4 EL UVALDE TIMES JUNES, 199 La despedida de Europa Como la relata a Olga M. Rodriguez, Editora de El Uvalde Times. Willie De León — un soldado valiente en la Segunda Guerra Mundial relata su historia. A través de los anos de la historia de Uvalde han habido muchos heroes que merecen ser recordados y reconocidos por todas las generaciones que venimos después de ellos. Es triste saber que se ha escrito muy poco de nuestros antepasados, pues si no se grava en tinta y papel, los recuerdos se pierden cuando las personas mayores dejan de platicar o pasan a mejor vida. Agradecemos mucho la sugerencia de el Sr. Roy Luevano de que se reconociera al Sr. Guillermo L. De León para documentar asi la vida de este muchacho del pueblo que se fué de voluntario al servicio a la edad de veinte anos en marzo de 1941. Grande fue su sufrimiento durante los cinco o seis anos que peleo con valor por la libertad del mundo entero, a pesar de que venia de un pueblo en que en aquellos tiempos no querian mucho a los mexicanos. Cuando se fue a la guerra los mexicanos de Uvalde eran la mayoría laboreros, a quienes se les pagaba a dies centavos la hora, o tal vez de 6 a 8 dolares por desenraizar un acre de tierra. Triste era la vida en Uvalde para el y toda la gente de su juventud, pero aun asi, el y todos los demas jovenes mexicanos que pelearon en las dos guerras mundiales lo hicieron con todo valor, con ’todo el patriotismo de los ciudadanos que tenían mejor vida en aquellos tiempos. El Presidente Herbert Hoover había causado muchas amarguras para la gente pobre de los Estados Unidos, pero cuando entro el Presidente Franklin Roosevelt, la gente pobre empezó a ver unos rayos de luz con los trabajos de obras publicas que daban trabajo y entrenamiento en varios oficios. El joven Guillermo De León se enlistó para trabajar en los C. C. Camps — Civilian Conservation Corps, en donde se les pagaba como treinta dolares por mes. Los hombres recibían cinco dolares y el resto se les enviaba a sus familieas. Asi empezó Willie su oficio de albañil — de “brick layer" y “rock mason " ’, lo que le habrió el camino cuando entró al ejercito mas tarde. Su oficio le produjo un titulo de sargento y asi estuvo encargado de varios “platoons” v se encargaba de dirijir mandos de importancia durante sus anos en la guerra. Cuando llego a Uvalde fue a visitar al Juez C. R. Sutton, con quien el había trabajado, y gracias a este señor, el periódico Leader News publico tal vez el único relato de su gloriosa vida como soldado. Willie recibió por su valentía la Estrella de Plata, el Corazon Morado (Purple Heart) y en su listón (ETO) tiene cinco Estrellas de Bronze. Su primera batalla fue en la invasión de Norte Africa y mas tarde peleó durante la invasión en Salerno, Italia. Fue herido en el Rio Rápido de Italia y después participó en las batallas que incluían Naples-Foggia, Rome-Arno, and el Sur de Francia y en Alemania. Se le presentó la Estrella de Plata por el General Mark W. Clark. El relato que acompaña esta medalla dice que se le otorga “por galantería en acción en Junio, 1944 en la vecindad de Valetri, Italia. Cuando el grupo a la izquierda de su compañía estaba siendo amenazada por un vigoroso asalto por el enemigo, el Sargento de León se puso en un sector cerca de unas ametralladoras aliadas y en una pasta desprotejida, y abrió fuego a los atacantes. Cuando la furiosa cruzada de balas de las tres ametralladoras del enemigo rindió las posiciones casi imposibles de obtener, los soldados de las ametralladoras aliadas tuvieron que retirarse del combate. El Sargento De León, sin pensar en su seguridad personal, mantuvo su posición y defendió con triunfo el sector contra el avanze de las fuerzas enemigas. Cuando un soldado se arrastró suficientemente cerca para atacar al Sargento De León con el cabo de su ametralladora, este se dio vuelta con rapidez y dio muerte al soldado. El continuo tirando balazos y asi deteniendo las fuerzas atacantes hasta que llegaron los refuerzos que llegaran a asistirle.” En muchas cintas gravadas, las cuales son transcribidas aquí por la editora de este periódico, el Sr. De León platica los muchos recuerdos que tiene en forma increíble, ya que hace cerca de cincuenta anos que peleo en la guerra. Aquí empezamos con el relato de su ultimo ano, aproximadamente, en la guerra. En otras cintas que transcribiremos para otras publicaciones, o tal vez un libro, el Sr. De León incluye a muchos personajes que ustedes reconocieran. Junio de 1944 “Después de haber pasado el gran ataque en que los alemanes nos tumbaron las ametralladoras, y que tuvimos que ir a defenderlas, pasamos unos dos o tres dias esperando allí haber que ordenes recibíamos. Habíamos estado muy cansados por lo que los alemanes ■ - ; I . ■ ■ ■ . - S. Sgt. Guillermo (Willie) De León 1945 — Francia. nos habían hecho, nos habían hechado para tras, pues por la “friega” que nos habían dado. Como a los dos o tres días calló la orden de que teníamos que avanzar mas delante porque los alemanes ya hiban corriendo hacia Roma, y que esperaban que en dos o tres días Roma cayera en manos de los aliados. Nosotros, por supuesto eramos los aliados. El “push” fue grande. Todas las divisiones estaban en contacto y todas para delante. Todas hiban con rumbo a Roma que esperaban que cayera en manos de los aliados, todas con la intención de ser la primera en llegar al centro de la ciudad. Todo fue marchar dia y noche hasta otro dia por la manana al entrar a Roma. Había soldados por todos rumbos. Cuanta vereda o camino estaba llena de carros y trocas del govierno americano. Roma estaba llena de soldados. A pie, en tanques, carros y trocas. Eran todas las divisiones, la 36, la 45, la primera, la 88, y muchas mas que no recuerdo. A mi me habían dicho que me quedara atras para que les dijera a unos de los soldados de nuestra division, (la 36,) en donde hibamos a parar cuando entráramos a la ciudad. Para avanzar mas rápido a donde se encontraba mi capitán para avisarle que mas tarde llegaría el resto de la gente de nosotros, dejé encargado a mi segundo y me subí a un tanque de los que hiban allí. Todas las divisiones hiban marchando en linea. La infantería todos a pie, unos detras de otros. Cuando hiba yo en el tanque hiba de una manera muy mugrosa, todo “sloppy”, barbón, de lo cansado que hiba ya. Hiba viendo para todos lados y viendo a todos como hibamos en bola. En la 88 Division había otros soldados de Uvalde que yo no sabia. En eso de las tres de la tarde quize conocer a uno de ellos. Me le quede viendo, lo estuve observando y luego que lo reconocí le grite, “Hey, Lopez!” Volteo y me miro. “Mira De Leon! “How are you, De León?” Yo soy Alejos Navejar, y ha dos o tres mas delante el que va hay es Garlitos Fernandez. Me baje del tanque y los salude y les dije, “Fíjate donde nos encontramos. Quien creyera que ahorita que vamos entrando a Roma, ni esperaba, lo bueno que es.” “Si, dijo el, “pues ya vez. Ya agarramos Roma.” Tuve el gusto de verlos, de platicar con ellos. “Yo estoy mas delante, en una iglesia.” les dije. Me dijeron que pusiera mucho cuidado cuando llegara, y que les dijera a los otros soldados que alli hibamos a descansar.” Ellos dijeron, “Nosotros vamos a seguir mas delante. Vamos a pasar Roma esta noche. Vamos a seguir caminando no se hasta donde. Sera unos kilómetros mas pasando Roma.” Asina fue. Como a los dos o tres dias que paso esto, me hicieron saber que a la 88 le habían detenido un “pill box”, de esos que tenían los alemanes esperando a los soldados que llegaran. Allí en ese pleito murió Garlitos Fernandez, y a Alejos Navejar por supuesto lo dejaron muy mal herido, cien por ciento desavilita-do, en esa misma tarde. Lo sentía mucho porque eran de mi pueblo y de los primeros de que habían entrado, y luego lo que les había pasado. Fue un golpe terrible para mi porque eran del pueblo. Asina paso. Como a la semana de estar descansando alli, ahora nos tocaba pasar las otras divisiones y a seguir nosotros para delante. Seguimos todo el camino, pueblo por pueblo. Asi era el pleito, pueblo por pueblo. Pasamos algunos kilómetros. Ya Roma se había quedado atras, seria de distancia como de Uvalde a San Antonio, por supuesto hibamos por todos lados del camino, haciendo destrocidades. Mas luego nos dijeron que ahora nos tocaba tomar el pueblo de Pisa, el pueblo de Pinochio. Yo cuando estaba en la escuela me gustaba mucho leer algo de Pinochio. Con el me divertía viendo al narizón, y le dije a Manuel (Gonzales) “Vamos a llegar al pueblo de Pinochio”. “Si,” dijo el. “Ya manana llegamos a Pisa.” Nos quedamos acampados cuatro o cinco kilómetros antes de llegar porque estaban viendo haber si hiba a haber resistencia, si estaban preparados los alemanes en ese pueblito. “Vamos a tener que mandar un “reconnoisance patrol”, dijo el capitán, “para ver si hay resistencia. Yo me ofrecí y junte unos ocho mas hombres que fueran conmigo porque yo quería conocer Pisa. Pero no me toco. Ya estábamos arriba del carro cuando grito un “runner” (mensajero) de la compañía, “En donde esta el Sargento De León?” “Que Pasa?” dije yo. “What’s going on?” “They want you at the C.P. Headquarters.” Fui alli en donde estaba otro capitán, no recuerdo el nombre. Como se hiban, o los mataban, cambiavan cada rato. . “Tenemos una orden y es para ti. El Comandante de la Division ha nombrado a dos hombres de cada division para darles un paso para “Recreación de una semana por el buen trabajo que han hecho ustedes. Es a una recreación a donde vas. No vas a ganar medallas. Es un “citation” por que han sabido trabajar muy bien con la gente.” “Si, ta bueno,” le dije. “Pero para ir a Roma se necesita dinero. Yo no traigo dinero.” Por supuesto que a donde hibamos nos daban cama y comida, pero para andar en Roma se necesita dinero. Me dijo, “Dame tu helmet.” Le hablo a la compañía y les dijo: “You’re gonna have to pitch in.” De Leon va pa Roma y no tiene dinero. Hechen lira o francos, lo que tengan. Vamos a tener que ayudarle.” Quiero que sepan que se me lleno el helmet. De cuarenta, cincuenta liras, lo que podían. Cuando el capitán vio que ya le volavan los papelitos al helmet me dijo, “Aqui tienes. Guárdatelo en tu b a h F q i] r c c í e c ( c r c í c / s <1 j 1 c c c c t r r I I 1 1 ( ( 1 ( ( j ( 4 1 1