Noviembre 30 1929 I AV ANTE! Página 3 Pueblos ¡Los Pueblos! Y ¿qué son los pueblos? Procesiones decrépitas de esclavos que ellos mismos se cargan de cadenas, mientras que cantan libertad borrachos. Turba-multas sin hoy y sin mañana que hasta en la roja rebelión de harapos cesan y aplauden el baldón y el crimen, si los propios tiranos les arrojan las sobras de sus mesas desde el alto balcón de sus palacios. Siempre los cerdas han vivido en piaras, por canes imponentes custodiados, y cuando ladra un can, los cerdos tiemblan aunque en silencio gruñan cabizbajos. Así los pueblos que en manadas viven tiemblan, cobardes, al crujir del látigo y se arrodillan mudamente, trémulos cuando la voz levanta algún tirano. Son pastores, los canes, de las piaras; los pastores custodian los rebaños; los tiranos custodian a los pueblos, más despreciables que las piaras. Vanos se llaman hombres, cuando son fantasmas, se llaman libres, cuando son esclavos. Libres, rindiendo culto a sus verdugos; libres, sintiendo restañar la Fusta; libres, sin honra y cuando el pan les falta; libres, cuando les queman sus hogares; libres, viendo a sus hijas deshonradas; libres, cuando en las cárceles sombrías con los grilletes en los pies se arrastran. Libres, cuando encorvados en silencio, forjan sus hierros en las propias fraguas; libres, cuando levantan los patíbulos donde, ante él goza la turba hermana han de verse más tarde entre cadenas y sus cabezas han de ser colgadas; placer de moscos, y festín de cuervos y Horror del Sol al despuntar mañana. El odio triunfa, la ignominia flota, y el Bajel negro de la Muerte, pasa 1... La cobardía se arrodilla y surge todo Nerón, entre vaivén de flámulas. Por todas partes el viajero espera, en vez de aplausos y batir de palmas, la ruda boca del cañón de bronce como las fauces de un león en guardia, hambriento siempre y anhelante siempre do en carne nueva sepultar su garra. ¡El odio triunfa, la ignominia flota, y el Bajel negro de la Muerte, pasa!.... Como una sombra pensativa y grave crucé museos de lejanas patrias, sin ver en ellos el perfil de un pueblo donde no hubiera frentes humilladas. Ni vi en ellos los yunques del trabajo, ni vi la piedra que el artista labra, ni vi el martillo, ni el cincel sonoro, ni vi el arado que rasgó la entraña de la fecunda tierra, ni vi el surco que dio Ja espiga por el sol dorada, ni vi el hogar donde el honor culmina, ni vi el orgullo que engendró la casta de los hombres honrados. Sólo he visto pertrechos en los campos de batalla, banderas entre el fango desgarradas, puñales que en las manos de asesinos mataron en la sombra por la espalda; lanzones y piquetas, empuñaduras trágicas, armaduras deshechas y cascos y corazas.... Nombres de antepasados criminales, coronas de tiranos destrozadas, cetros apelillados, mentidos heroísmos y fanfarrias; coplas que nos recuerdan las orgías que, a la gloria de Dios y de la Patria, antaño con inmundas prostitutas, tuvieron los monarcas. Aquí retratos de los héroes mudos que en otro tiempo sin sacar su espada, se cubrieron de lauros y ganaron batallas. Retratos de los reyes libertinos, retratos de las reinas depravadas que llevaron las honras de sus pueblos según supieron levantar las faldas. Toda la historia del horror y el vicio, el arsenal de todas las infamias, hierro que pide el yunque del trabajo, bronce que pide la candente fragua del Horno de la vida y del Derecho y en cuyo seno se cocine el rojo pan de todas las razas!... Los pueblos no son pueblos, sino vanos fantasmas, unos duermen al pie de los altares, otros los bienes entre sí se rasgan; unos, esclavos, cantan himnos libres y otros su propia esclavitud ensalzan. Desprecian el derecho, fusilan la razón por las espaldas y huyen del pensamiento como el buho del alba. Y entre tanto, la fuerza devora al débil que en la sombra clama, como ' como como como como como como como y después el abismo a la montaña.... Sólo hay en pie un derecho: el de la fuerza; sólo hay una razón: la de la audacia; hay un pensador: aquel que rumia; hay un ideal: el de la panza; hay un hombre fuerte: aquel que oprime; hay una mujer bella : la que engaña; hay un pueblo libre: el que se arrastra; existe una ley: la de humillarse; devora el lobo a los corderos, el milano a las palomas cándidas; al insecto la serpiente fosea, el perro a la liebre amedrentada; la mar a la indefensa nave, devora a la serpiente el águila; el río a la fuente, el rayo a la planta ; sólo sólo sólo sólo sólo sólo sólo hay una justicia: la que mata... ¡El odio triunfa, la ignominia flota, y el Bajel negro de la Muerte, pasa!.. Para preparar cultamente a los hombres deseosos de la luz que rasgue las tinieblas de la ignorancia, y alcanzar un nivel intelectual elevado en el concierto de la vida, no es necesario una empresa de romanos, sino la constante voluntad de los hombres de bien. Para aspirar formas y modalidades nuevas en la existencia humana, no bastan solamente los buenos propósitos, es necesario adquirir la preparación suficiente, capaz de engendrarlas y darles vida. Los hombres no pueden conquistar una nueva sociedad, si antes no se han conquistado a sí mismos. Protestar contra los efectos de lo injusto no conduce a ninguna orientación definitiva, si antes no se conoce la causa que los origina y que los hace perdurar en el ambiente. Para alcanzar una concepción elevada y justa del destino humano es necesario someter nuestra mentalidad al estudio de los fenómenos sociales que se operan constantemente, afectando íntimamente los intereses colectivos. La Agrupación Obrera de Estudios Sociales “Hacia la Libertad”, consecuente con el ansia de superación que reside en todos los hombres, emprende desde ahora una cruzada empeñosa de divulgación cultural. “Germinación”, revista mensual que en breve hará su aparición pública, y que al calor generoso de este grupo de hombres de buena voluntad, tratará de hacer llegar a todas partes su bagaje de ideas: ciencia, arte, filosofía y crítica constructiva, espera poner en el surco fertilizante de la humanidad, su grano de simiente. La ciencia, con todas sus manifestaciones y con sus aspectos definidos y positivos, debe estar al alcance de todas las mentalidades, ya que pasaron los tiempos en que los precursores del obscurantismo la rodearon con toda clase de nebulosidades, para alejarla de su verdadera concepción ética y humana. “Germinación” empeñará todos los medios a su alcance para tender a su vulgarización, dándole la definición clara, precisa y comprensible dentro del medio ambiente. El arte, en todas sus modalidades estéticas, precisa que descienda para ser comprendido, experimentando así su clara armonía que háee a los hombres desligarse de todos sus prejuicios y ruindades, para hacerlos aspirar nuevos propósitos que mantienen imperecederos sus anhelos y esperanzas. “Germinación” dará curso en sus páginas a esta necesidad imprescindible, contando con la colaboración gentil de los que verdaderamente dignifican el concepto elevado del arte. Filosofía, crítica constructiva, encontrarán en “Germinación” campo propicio para la exposición de sus fundamentos razonables y sencillos, al nivel de la capacidad mental de los lectores. Y, en fin, como síntesis de este esfuerzo, “Germinación”, cual lámpara radiante de luz, expuesta a la rosa de los vientos, difundirá los rayos luminosos de la idea. Al cristalizar la Agrupación Obrera de Estudios Sociales. “Hacia la Libertad”, sus empeños y propósitos con la revista “Germinación”, se acoge a la buena voluntad de sus lectores, y de los que sientan afinidad con la exposición de sus principios, dado que, alejada de toda idea comercial, depende su existencia del produc* to de su venta. Agrupación Obrera de Estudios Sociales “Hacia la Libertad”.— Apartado 1348.—San José de Costa Rica, septiembre de 1929. NUESTRO DESORDEN ALFONSO CAMIN. Compañeros de “Avante”: Salud. Compañeros: Aquí, en este país, se suceden tantas cosas a diario, que no encontramos algo bueno o halagüeño por donde empezar. Con motivo de haberse puesto en vigencia un proyecto de ley liberticida, oídlo bien, dizque de “orden social”, sin analizar y reflexionar que todos los gobiernos y en todas las épocas han sido los verdaderos creadores de la ignorancia, la prostitución y toda clase de vicios,—¿esto será el orden que ellos reclaman?—el Estado con todos sus satélites ha entrado en constante reacción, persiguiendo y encarcelando a todos los elementos que anhelamos una era de paz y de justicia en toda la Tierra. Aquí ya murió la poca o ninguna libertad que el pueblo en sangrientas luchas había conseguido. Recorriendo el país es como se convence uno de la infinita y torturante tristeza que acompaña a los hijos del pueblo; se ve la agonía de muchos hombres que desean exteriorizar sus ideas en una plaza pública, organización o grupo, pero el temor a la fuerza de las bayonetas se los impide. La casta explotadora podrá decir que sí hay libertad, pero nosotros sostenemos que si la hay es para nuestro enemigo común: el capital. Es que seguramente nosotros —me refiero a este país—no sabemos cuánto vale la libertad de pensar, escribir, propagar y hacer que se cumplan en hechos las ideas. - , Estimados compañeros: Lo que manifestamos aquí no es nada en comparación de la miseria en que vivimos, moral y físicamente; y nuestro pueblo, a causa de los vicios que ha creado el capital con todos sus esbirros, no quiere concebir en su cerebro la nueva libertad económica que todos los hombres de buena voluntad están esparciendo y dando a conocer en todo el globo terráqueo. Para terminar, solamente os pedimos que no olvidéis a este grupo de obreros que se sienten explotados y que no miran las cosas con egoístno, ni tienen el espíritu de agiotismo y especulación, como muchos amarillos, que aquí también los hay, esperando que todo venga del Estado. Deseamos ver algo de ese grupo que está más cerca de lo bello y de lo humano, en beneficio del hormiguero humano que se mueve en este país, y especialmente de los desposeídos de todo. También esperamos que todos los periódicos afines le den publicidad a nuestro grito de rebeldía, de horror y desesperación, por no encontrar uno en este país que comparta con nuestras ideas. Vuestros, fraternalmente. GRUPO OBRERO “LIBERTAD.” Ciénega, Magdalena, Colombia, agosto de 1929. Las utopias son generalmente verdades no comprendidas por la ignorancia de la mayoría. LAMARTINE. * * * Nunca hubiera podido ser soldado sin convertirme en desertor o en suicida. RENAN. Veamos el desorden, lo que las gentes “sensatas” llaman desorden. Es la protesta del pueblo contra el innoble orden presente, la protesta para romper las cadenas, destruir obstáculos y marchar luchando hacia un porvenir mejor. El desorden es el timbre más glorioso que la humanidad tiene en su historia. Es el despertar del pensamiento la víspera misma de las revoluciones, la negación de las hipótesis sancionada^ por la inmovilidad de los siglos precedentes; el germen de un raudal de ideas nue vas; de invenciones maravillosas, de obras audaces; es la solución de los problemas científicos. El desorden es la abolición de la esclavitud antigua, la insurrección de los pueblos, la supresión de la servidumbre feudal, las tentativas de abolición de la esclavitud económica; es la rebeldía del campesino contra el clero y los señores, incendiando los palacios para engrandecer su choza, saliendo de lóbregos tugurios para disfrutar del sol y del aire; es la Francia aboliendo la monarquía y dando un golpe mortal a la tiranía en toda la Europa occidental. El desorden es el 1848 haciendo temblar a los reyes y proclamando el derecho al trabajo; es el pueblo de París luchando por una idea nueva y que, a pesar de ha- ber sucumbido ametrallado, lega a la humanidad la idea del “municipio libre” que abre el camino hacia la gran revolución que nosotros deseamos, la revolución social. Lo que llaman desorden son esas épocas durante las cuales generaciones enteras sostienen luchas incesantes y se sacrifican, preparando a la humanidad para un mundo mejor, librándola de la tiranía y servidumbre del pasado, son esos períodos, durante los cuales el genio popular se desenvuelve y hace en pocos años pasos gigantescos, sin los que la humanidad no hubiera salido de la esclavitud antigua, ni el hombre hubiera dejado de ser bestia envilecida por la tiranía y la miseria. El desorden es el germen de las más hermosas pasiones, de los más grandes heroísmos, es la epopeya del supremo amor a la humanidad. La palabra anarquía, que implica la negación del orden actual e invoca el recuerdo de los más bellos momentos de la vida de los pueblos, ¿no está bien elegida para calificar a una falange de hom-, bres que va a la conquista de un porvenir de libertad y amor para nuestra especie? PEDRO KROPOTKIN.