84 LA VIOLETA. Penetremos ya en la Basílica del Santísimo Sepulcro, en esa gigantesca mole de piedra labrada, en ese templo sombrío, el primero del mundo en extensión material y en importancia histórica y religiosa. Si la puerta esta abierta, lo que por obligación sucede los sábados, se entra en él de balde y con libertad, pero si la puerta astá cerrada se ]>asa aviso al portero turco, quien en el acto de abrir recibe el bátete. Esto sucede porque el sultán es el señor del templo, y quiere ejercer en él siempre su jurisdicción. El batchix que se les daba, según antiguos viajeros, tenía que ser de 200 reales; hoy no pasa do dos francos ó dos pesetas, y es muy general en contrario abierto todos los días. Como dentro de este inmenso templo hay conventos latinos, griegos, armenios y cantos, los frailes (pie los ocupan, que son verdaderos custodios del Santísimo Sepulcro, no pueden salir del templo sino cuando los musulmanes abren la puerta; así es (pie de sus respectivos ritos les llevan todos los días la comida, (pie colocada en cestas, les entregan por un pequeño ventanillo que se abre en la parte inferior de la puerta. Los pobres frailes que habitan en las celdas de la gran Basílica del Santísimo Sepulcro (lisfrulan muy corta vida, porque sus moradas carecen de toda condición de salubridad; aquellos religiosos son verdaderos mártires de la religión de Cristo. El templo es de dimenciones colosales, de forma irregular, de muros gruesos, elevados y desprovistos de toda ornamentación arquitectónica.; su estilo es ro mánico, con reminiscencias del bizantino y aun del árabe, y se respira bajo sus altas naves una unción tal, un sentimiento tan hondo de religión, (pie el espíritu se anonada allí, porque el sentimiento se hace allí más grande que el mismo espíritu (pie lo experimenta. Dentro de este templo se encuentran los tres principales lagares de la Pasión de Cristo, (pie son: el Sepulcro, (7 Cciluano y he cisterna dónete apareció Z//. Santa Cruz. Estos tres privilegiados lugares forman las tres principalas capillas del templo; pero además, se ofrecen asimismo dentro de su recinto, á la contemplación del peregrino, otros varios sitios, llama,dos hoy igualmente Capillas, y (pie un día fueron también testigos de los últimos cuadros de la epopeya divina, tales son: el lugar donde la Virgen* y San Juan estuvieron al pié de la Cruz; el lugar donde estaba la Virgen cuando le ent,regaron á su Hijo bajado de la Cruz; el lugar donde estuvieron las Santas mujeres; la piedra de la unción; el lugar donde Jesús se apareció á la Magdalena; la columna de los azotes; el lugar donde Longinos se convirtió; el lugar donde los soldados echaron suertes sobre los vestidos de Grillo; la columna de los oprobios, ósea en la (píele sentaron para coronarle de espinas; el lu gar donde permaneció durante muchos siglos, y tal vez permanezca aún, la calavera de Adán, los sepulcros de José de Arimatea y su familia; el sepulcro de Melquisedec; los sepulcros de los reyes latinos; los sepulcros de Godofredo, de Bullón, de Balduino y Pulques. Todas las noches del año, á las diez y media, comienzan los franciscanos los maitines en su coro; al principiar Imito van procesional mente á incensar el sepulcro de Cristo, cantando el Bnwiticlu.s; cuando concluyen los maitines que son las once y media, empiezan griegos á celebrar Misa, cantada en el mismo Santo Sepulcro; la Misa de los griegos, en la (pie éstos dan fuertes gritos guturales, dura tres horas; cuando la concluyen, (pie son próximamente las dos y media de la mañana, comienzan los armenios la suya, cantada en el Santísimo Sepulcro, (pie no es más corta que la de los griegos, yen la (pie todos, menos el celebrante están sentados en el suelo. Cuando los armenios terminan, (pie son las cinco, dan principio los padres franciscanos á dos Misas rezadas y una cantada, las tres consecutivas. Por numera (pie todas las noches del año, mientras el mundo gira en Occidente perdiéndola en locos devaneos, allí.......en aquel rincón de Oriente, en la gruta donde se alza el Santísimo Sepulcro de Cristo, dan las luces su claridad; dan las llores sus perfumes; dan los inciensos su aroma, y los cánticos de venarables sacerdotes de todos los países del mundo se elevan fervosos á la mansión de Dios. , A yVlÚSICA, Arte sublime, que-trasmite á el alma Impresiones suavísimas y amenas, Que trae al corazón bendita calma Y ahuyenta del espíritu las penas. ¡Cuántas veces sintiendo hecho girones El pobre corazón adolorido, Se conmueve al sent ir las emociones Que despierta en su fondo algún sonido! ¡Y cuántas ¡ay! fingiendo una sonrisa, Alarde hacemos de quietud mentida., Y confusa entre el rindo de la risa Nuestra queja se exhala dolorida! .... Suave, tierno, amoroso á mis oidos Un eco melancólico ha llegado, (*) Mazurka.