FORO mas agudas que lo que estas cifras muestran. La donde tuvieron que emigrar un numero muy alto de derivaron en el número de en el libro Breve historia de Chiapas, que el Fondo de Cultura En la década de los requirieron de medidas RpÜl.im. Centro efe la enticfed, las zanas dzrrie tradi cd cta! m=rite ha existido (o existe) um mayor ccnoentracicn de pceblos in±ígsnas, lap±rezaesaLTinásextxEna. Eh la zma da los Altos y ea la Selva -hacia dmde migraren esnpesinos, jornaleros y sus femilias- más (fe la mitad efe la p±flacdmna alcanza les niveles mínines (fe natriedm, ni el salario mmirro ni ira efecacdm formal. Las caiunicacicnes en el estado son relativamente efefiedeates e insuficdHTtES. Bi 1994 ^enas bahía iros 16 mil kilómetros de carreteras, y sólo 20% de ellas estaba pavimmtafe. Mj±as carunidades no cusitan cm luz eléctrica o drenaje. En granadlo, irás personas habitan una vivienfe qje a nivel nacicnal. La pcblacim del estado en 1990 (XIOensoGan-eralfTÍ-nm existen nunicipics en donde la peqjefe prrpiefed nayor efe cinco hectáreas es predominante: entre ellos tetaran Palenque (53.3%), Piducaloo (92.3%), Reforma (81.3%), Sitalá (64.7%), SurtEpa (93.2%), T£pa±ula (66.34%). 'Rralá (52.8%), VillaQoczo (53.2%) yYajalén (60.9%). la pobreza tan extendida en el estado no ha significado estancamiento eomcmiao o, mucho nenes, felta (fe activifed prafective. en la historia oanterporánea del estado. Ee hecho, entre 1950 y principies (fe la teafe (fe les setenta, EL g±¿emo irvirtió en infraestructura energética, hás aún. los sectores corerciales tradicionales crecieran: la Fxprdió; la AxtFrsim efe riErras bajo en ilrivci r? trnpl icó; les ranchos ganaderos se consolidaron cono una de las se nul tiplioó cinoo veces. Sin embargo, esto trajo ccmo canseamcia tarbién qje las tierras qje pedían haberse cfedicado al cultivo -cruercial o de autoocnsumo- fueran oenvertifes en pastizales. junto can un crecimiento demográfico muy alto en este periodo, crearan candicianes qje volvieran inviable la manjtextión de miles efe familias carpesinas. EL gebrimo respondió oan una etapa más (fe la reforma en el campo, r^artiendo alrefedzc (fe 5C% efe las timas cultivefes a les ejidcsydpílicandDeLLnjTeocfeejifetarics en el estado, teo no fije suficiente. EL gcbierno taiioián invirtió recursos extraordinarios en programas sociales qje buscaban aminorar los niveles de miseria, evitar conflictos agrarios y ficnentar éL (fesarrdlo (fel estado. Efero no legró redjdr la pefareza. Ocmanzó entonces una emigracim masiva de los Altos a las Cáffecfes en la Selva Lacandcm. Las altenatives tradicicrBles a las qra les indígenas (fe las ocnunifedes de los Altos recurrían históricamente para carpÜHrentar eL ingreso (fe sus femilias, esto es, éL trabajo temporal en las plantaciones cafetaleras y en los ranchos garaderos, no legró satisfacer ya la demanfe (fe erpleo. Las ebras de infraestructura qje se ocnstruyeron en esos ares sólo ofrecieran trabajo a un rúrero limitacb (fe (¿reres ; muchos (fe ellos provenientes (fe otros estados de la Rrpúnlica. Brpezó enterres un proceso de colonización de la selva. Lha partA impártante de les bceqjes fueran destruides para A muchas de las nuevas carunidades el gobierno les nmrpdín egides, formalizando oan ello la tenencia de los terrors aücnizadss. Raro en 1972, la mitad de la Selva lacandona fue otorgach a les lacarknes, 66 jefes (fe familia fueran (telaradcs djeñes (fe más de 600 mil hectáreas, apenas unos cientos en carparación can varias decenas de miles de indígenas taltal es, tzoCzitey chales retián lleudes a la región. tora efectos leales, esta di^rsicián le impuso una frontera tendírrial a lamigradón. Ares fepri. les terrenos abiertos a los colonos fueran redatidas rueverrente par varios decretos presidenciales. las carunidades y a las propiedades particulares se había di^arada en los últimos años. A través de programas púbLioos federales se invirtieran millones de dólares provenientes de ayuda extema; se carpraran tierras para repartir entre los indígenas y se instrurentaraa políticas (fe "córtate," a lapdoeza extrera. Centro (fe los programas de asistencia social, Chispas se orvirtió en la prirrifedracdanal. Y, de esta manera, éL gctiemo ferferal se re^onrabilizó