eneradOn. / , ni .... Periódico Independiente de combate La libertad de imprenta no tiene mas limites que el respeto a la vida privarla vvhiuuic. «1 la moral y a la paz publica.— Art 7° de la Constitución. CwUido la República pronuncie v<.7 >< ix>i. r ■ dimitir —GAMBETTA 1 ununctc su voz sobeiana. sera forzoso someterse o Director; RICARDO FLORES MAGON Jefe de Redaoclon ANO I.—2a EPOCA. Administrador: Enrique Flores Magon. TOMO 111.—No. 18 ST. LOUIS, MO., E. U. A.—Marzo 4 de 1905 LA LIBERTAD DEL PENSAMIENTO t Un atentado de la Dictadura. No puede pasar un solo dia, sin que I guna razon que la justifique, la Dictadura se manche con un nuevo ’ " * atentado, sin que ae exhiba con un nuevo acto de salvajismo, sin que deshonre a la Nación con una nueva infamia. Quienquiera que nos juzgue por el Gobierno que toleramos, no podra menos que declarar que vivimos en plena barbarie. En Mexico, nada que sea honrado y juHo se respeta, y precisamente lo que mas alta consideración merece a loe Gobiernos de paises civilizados, es lo que coranas furor y encarnizamiento persigue la odiosa Dictadura que nos envilece y nos oprime. La libertad del pensamiento, es recocida en todas partes como inviolable. El derecho que vanamente consigna nuestro articulo 7 ° constitucional, es respetado en todo el mundo como una de las mayores conquistas de la Humanidad, en sus luchas por la dignificación del hombre. Donde quiera que un destello de justicia ilumina las conciencias, donde quiera que una rafaga de civilización ha penetrado, la libertad del pensamiento es proclamada dogma de adelanto y respetada por pueblos y Gobieri os como la mas alta expresión de la cultura contemporr nea. Solo en nuestra Patria,—retrbgrada irresponsable, fugitiva doliente del pro. greso, rezagada de la civilización que no puede marchar bajo el peso de Jas cadenas que la agobian,—solo en nuestra Patria parece no haber fulgurado nunca esa verdad indestructible que consigna la soberanía del pensamiento humano, y parece desconocido por completo el primero y mas augusto de los Derechos del Hombre.; En nuestra Patria la libertad de imprenta es un mito. La Constitución la consigna; pero la Dictadura pisotea las leyes y tiene mordazas y calabozos y sicarios que empuñen el puñal o el revolver para abogar la voz del periodista independiente o para hacerlo caer exanime, convirtiendo sus anatemas fulmíneos en un desgarrador gemido de muer- Con indignación y con dolor comen-tamos hoy un nuevo atentado contra la libertad de imprenta, un nuevo atropello a las garantías individuales, escandaloso por lo injustificado; inaudito por lo impúdico y ¡o brutal. En Guadalajara, Jal, apareció el domingo 19 de Febrero, un periódico bimensual titulado “Aurora Social,” v el martes 21 del mismo mes ya estaba en la cárcel su Director, el Sr. Roque Estrada, por denuncia presentada contra el periódico por el Procurador de Justicia del Esta- El Proco rador de Justicia califica de subversivo al periódico jalisciense, pero no porque el bimensual contenga expresiones re-1 volucionariae, eino por el simple hecho de que es socialista. Y acusar a un periódico de subversivo porque es socialista, es acusarlo simplemente por ser socialista, lo cual es una monstruosidad. Ko hav, ningún articulo de nuestro Codigo Penal que declare que el socialismo es nu delito, ni hay ninguna persona medianamente culta que sostenga tal absurdo. El socialismo no puede re rrio de Xaltapan, del Distrito de " Apizaco perteneciente a aquel Estado, y pedimos la intervención de las autoridades superiores, para que ese (espantoso crimen no quedase sin castigo. Nuevas informaciones recibidas por periódicos de la capital, vienen a confirmar la perpetración de tan «zlv^e atentado, y a darnos I el ^p^ra^i:’de,™;to" nuevos elementos para formarnos 1 dades, debe esclarecerse la verdad I el asunto. El fusilamiento [!] de Garcia habla muy elocuentemente en conti del Gobierno del señor Cahuanti porque cuando el sentimiento d justicia no preside los actos dt una administración, abundan los actos arbitrarios, reprobados por la moral y por la ley. Por honor del pais mismo, por