20 de Abril, 1924. REVISTA CATOLICA 275 III. - LA “REACCION" BAUTISTA EL VENENO DEL MODERNISMO Y LOS INQUISIDORES BAUTISTAS. La gran controversia protestante presenta caracteres diferentes entre los bautistas. Como éstos, más que UNA IGLESIA, forman LEGIONES DE IGLESIAS, independientes entre sí y sin cabeza, su controversia no puede revestir el carácter de rebelión contra una cabeza que no existe. Además de -esto, los bautistas del Norte, en-tre quienes se agita particularmente la cuestión, son relativamente pocos: algo más de un millón (1,274,250). Los bautistas del Sur, como más alejados de los importantes centros de cultura, se mantienen, por lo general, a la altura del ambiente que los rodea. Verdad es que en el Sur, son más numerosos que en el Norte; pero en el Sur, además de la división territorial tienen la antievangélica división de “colores” en dos ramas casi iguales: en bautistas blancos y negros. “Jefes envenenados ele modernismo”. Tal es el severo juicio que de los jefes de los bautistas pasó nada menos que el pastor de Nueva York, Dr. J. R. Straton, una de las “estrellas” que más brillan en el firmamento bautista. A principios del pasado diciembre tuvo una serie de reuniones en su iglesia, “para defender —decía él—la infalibilidad de la Biblia, negada por MUCHOS bautistas”. ¡Buenos apóstoles del Evangelio serán esos!____ En la reunión del día 6, habló el celoso pastor tan fuerte y tan claro contra los que se llaman jefes de su descabezada Iglesia, que, como decía el Times de Nueva York, MUCHOS modernistas abandonaron el local por no poder tolerar más tan enérgico lenguaje. Según él, las juntas misioneras bautistas están en poder de los modernistas, que se han fortificado en ellas, y sus jefes se hallan “envenenados de modernismo” (“the Baptist leaders are poisoned by Modernism”), Como si esto fuera poco, el angustiado pastor pintaba con los más negros colores el estado actual de las iglesias bautistas: “Es humillante y extremadamente penoso— decía—tener que confesar que nosotros nos hallamos vergonzosamente divididos en campos combatientes. La antigua unidad y fraternidad han desaparecido, y con esto ha desaparecido necesariamente parte de aquel antiguo celo y entusiasmo por las misiones. Nuestras convenciones hace ya años que se han convertido en acalorados debates y discusiones mordaces. ¿Por qué? Porque amigos míos, una "cosa que nos es ajena a nosotros como bautistas, una cosa ajena también al Nuevo Testamento, ha levantado su fea cabeza entre nosotros. Ha surgido un modo diferente de entender hasta los mismos puntos fundamentales de nuestra fe bautista, insistiéndose por consiguiente en otras cosas; así que nosotros nos encontramos divididos por haber perdido la unidad de fe”. I or lo visto, pues, también los bautistas pertenecen a los de la “fe-rota”, ya que han perdido la unidad de fe”; y a los de la “unión-rota", ya que se hallan “vergonzosamente divididos en campos combatientes”. Ciertamente, no son sectas o Iglesias muy recomendables las que presentan caracteres tan opuestos a los de la verdadera Iglesia de Cristo. “Misioneros” contra “Misioneros”. A continuación, dirigía el pastor Straton es-tos coñonctzos” contra los “pacientes ij abnegó-dos misioneros”, víctimas también, según él, del “veneno modernista”. “El modernismo—añadía—se ha extendido tanto por las misiones extranjeras y se ha hecho tan agresivo, que los verdaderos creyentes (hay, pues, falsos creyentes o incrédulos) de en-t? e los misioneros de todas las denominaciones (protestantes) han tenido que reunirse y organizarse para defender la fe (¡puesta en peligro por los mismos misioneros!). La Unión Bíblica de China y organizaciones parecidas en la India y en otras partes, son pruebas evidentes de cuánto se han extendido los perniciosos efectos del modernismo en las misiones extranjeras__” Una publicación metodista del Sur, para probar la extensión del modernismo entre los misioneros de la China, deploraba que de los 141 misioneros metodistas del Sur, sólo 22 se hubieran a-sociado a la Unión Bíblica que se propone “