794 REVISTA CATOLICA 30 de Noviembre, 1924. __________________________________________________ con grave riesgo de la vuestra habéis salvado mi vida. Perdonadme-. ¡ Oh Dios! ¡ Oh Providencia! Creo en Dios, creo en la Providencia--- ... —Levántate, hijo mío. El Altísimo habrá escuchado tus palabras. El te perdone, como yo te perdono, como te perdonan seguramente aquellos a quienes hace pocos momentos habías acabado de ofender con tus insolencias e impiedades. Este corto diálogo enterneció a los circunstantes. Curado de primera intención Fernando, volvieron a acomodarse los pasajeros en sus respectivos asientos. La diligencia emprendió de nuevo su carrera entre los chasquidos del látigo del mayoral y el sonido de los cascabeles de las muías, levantando espesas nubes de polvo, al atravesar rauda como el viento las llanuras inmediatas al final del trayecto. Fernando descendió del coche y voló a su casa presuroso para abrazar a su querida madre. Las oraciones y los cuidados de ésta le devolvieron en poco tiempo la salud del alma y del cuerpo. Sano y regenerado volvió a la capital, donde llevó una vida ejemplar, terminando con gran lucimiento la carrera y ocupando hoy posición brillantísima en el foro. Ahora es un buen cristiano y un excelente jurisconsulto. José Pedreny. ____________ ____________ LA INMACULADA Y LA EUCARISTIA. Dios para darse en comida en este Pan celestial, tomó la carne escogida de María concebida sin pecado original. En esta mesa tan bella puso la carne María, porque Dios no la tenía si no la tomara de ella. Cristo a los hombres convida y da su cuerpo real en la carne recibida de María, concebida sin pecado original. Si para contra el pecado hizo Dios este manjar, ¿cómo había de tomar carne donde hubiera entrado? Es el maná de la vida en quien Dios puso el caudal; y es la sangre esclarecida que le dió la concebida sin pecado original. Cancionero Popular. __________ NUESTROS AMIGOS DIFUNTOS. Emilia Rivera Ferrer, falleció en Camuy, P. R., el día 3 de noviembre de 1924, habiendo recibido los Santos Sacramentos. R. I. P. ________________________________________________________ “SURSUM CORDA” En homenaje a María celebremos el gran día de su Pura Concepción, elevando a Dios clemente una plegaria ferviente por su santa mediación. Es tan grande la clemencia y tan tierna la indulgencia que en María puso Dios, que los míseros mortales corremos en nuestros males de Su intercesión en pos. ¡Madre misericordiosa! sed la estrella luminosa que en este mundo de horror ordene nuestro destino, mostrándonos el camino de la senda del Señor. ¡Madre del Divino Verbo! por aquél dolor acerbo que hirió vuestro corazón... oíd nuestras oraciones, y en nuestras tribulaciones miradnos con compasión. Es tan cruel nuestro quebranto, tan amargo nuestro llanto, que en tan intenso dolor las manos a Vos tendemos: “¡salvadnos que perecemos! ¡oh Madre del Redentor!” La agonía es muy amarga, ¡es desesperada! ¡larga!.... ¡oh Virgen santa! ¿por qué? porque no existe en el mundo un vacío más profundo que aquél que deja la fe. Verdad tremenda y horrible: ¿no escucháis el grito horrible que brota del corazón? se remonta al infinito... escuchadlo: es un grito de angustia y desolación!!... Son vuestros hijos que os llaman y desesperados claman porque les hagáis merced; poned fin a tantos males, mirad que entre los mortales, de justicia hay hambre y sed. Haced que en los corazones, antros de indignas pasiones, reine sólo la verdad; y en las almas, ¡oh María! infundid desde este día FE.... ESPERANZA... CARIDAD! Así, sin vanos temores, al marchar tras los fulgores de tan bienhechora luz, tendremos en nuestra senda sólo un deseo: la enmienda: sólo una enseña: la CRUZ!.... Mérida de Yucatán, Eduardo V. Aznar Di-Vella. _______________ DAN LAS GRACIAS. C. Meana (Chicago, Ill.), a Sta. Rita de Casia, a San Antonio de Padua, a la Benditas Animas y a la Virgen ■de los Dolores; D. Blanchard (Las Vegas, N. M.), al Sdo. Corazón de Jesús, a San José y a Ntra. Sra. de los Dolores; J. C. de De. la Garza (Laredo, Tex.), a Ntra. Sra. de Lourdes y al Sto. Niño de Atocha; Encarnación Gutiérrez (Roma, Tex.), a Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro; L. Mendoza (Los Angeles, Calif.), al Sdo. Corazón de Jesús y a Sor Teresa del Niño Jesús, por favores recibidos.