i TIEMPO DE B. C., Y SONORA — PAGINA 12 © el 61 nunca "habla estado amarrado". El general Topete replico: —"Pero cómo no iba a : estar amarrado. Si las centrales del PRI ya le habían dado apoyo oficial. Lanzaron y se solidarizaron con su candidatura la CNOP y la CNC.' Faltaba sólo la CTM. Esta última no habíq dado su apoyo, no por falto de ganas o simpatías, sino Rarque el asunto de FAR se abía suspendido en México. Encinas ya había cerrado sus comités. Yo tuve una entrevista con él en el camino o Ures. ¿No te acuerdas que tú mismo estuviste en esa entrevista?. Me dijo: "general: nosotros estamos en el juego, quizás le toque a usted o quizás a mí. Si gano yo, yo le respetaré la parte sur de la entidad y yo gobernaré el norte". Y añade Topete: —"Sí, por nosotros ganó Luis Encinas. Y luego tan déspota e ingrato que se portó". Aclara el general l opete que Encinas es muy falso. "En su libro —-explica— menciona a un general que también jugó en el sur de Sonora, pero no explica lo que realmente sucedió". Llega un ayudante del general y le entrega los diarios de la mañana. Los cabezas indican el éxito que ha suscitado en Cajeme la llegada del nuevo candidato del PRI, Samuel Ocaña. El general comento: —,7Ocaña es un hombre de pura raigambre popular. Su cuno humilde lo hoce penetrar a lo masa. Es uno gran fortuno que hayo sido él. Es mi omigo. Será un-gron gobernante". Y añade, sincero: —"Yo anduve con Fran ci' j Vizcaíno Murray. Lue-gc entró Salomón Faz y hubo el agarre que tú conoces. De allí salió la candidatura de Ocaña". —¿Cómo vo usted la situación del Valle de! Yoqui? —"El Valle del Yoqui ]lo veo amoladón. Los créditos privados y oficiales están restringidos. México tiene que resolver de una manera rápida y oportuna, sin demagogias y esperas, la cuestión agraria". —¿En qué forma creo usted que deben resolverse estos problemas? —"Pues en la forma que el gobierno le de. Yo estoy de acuerdo, porque fui y sigo siendo revolucionario, que se repartan las tierras, pero que se haga con los acasillados porque son los que realmente trabajan. Pero no que traigan boleros, barberos y vagos de las plazos de Culiacán y Guaddlajara y los traigan aquí para que se hagan propietarios de tierras. México necesita producción. ¿Qué no?" LA DIVERGENCIA CON CARITINO MALDONADO Caritino Maldonado, ex gobernador de Guerrero, muerto trágicamente y en condiciones sospechosas en un helicóptero en la sierra guerrerense era, en esa época tormentosa que vivía Sonora, delegado del CEN del PRI. Las cosas habían cambiado paro FAR y para el general Ricardo Topete y se había configurado y consolidado Ja precondidatura de Luis Encinas. —General: usted e» un hombre para la historia, indudablemente. Mucho se ha comentado sobre el pleito que usted tuvo con Coritino Abaldonado. ¿Cómo fue? —"Nada, —contesta Topete— nada en realidad de importancia. Yo le dije al delegado: háblole ahorita al general, Corono del Rosal (presidente nacional del PRO y dite realmente cómo están las cosas en So1-ñora y quién tiene las mayorías. Caritino habló con Corona, de sus oficinas en to Casa del Pueblo, y le explicó la situación. Corona se negó o aceptar un plebiscito "Nos gana Topete", fue su contestación. Luis Encinas estaba solo y ya lo habían nominado. Así son estas cosas". Acepta Topete que después de este hecho tuvo un altercado con el delegado del PRI. Los momentos fueron dramáticos y 'las pasiones se desbordaron. Caritino amenazó a Topete. Le dijo: "general: usted no pue de ser gobernador de Sonora porque tomó porte en una rebelión armada, el 29". Topete se encrespó. Pero Caritino lo amenazó con hablar con el Secretario de Gobernación. "Usted tiene que retirar su candidatura ahora mismo y re-?iresar a su puesto como je-e de la Junta Federal de Mejoras Materiales en La-redo", le dijo. Y el general bajó lo cabeza. Topete -le aclara al periodista: —"Caritino en realidad me dijo que quería rebelarme contra el gobierno constituido. Yo le contesté que jamás tomaría parte en un acto de traición contra López Mateos porque ero mi amigo. Además, mire usted, yo podía haber seguido en esos momentos con el PARM, pero era llevar a los míos al sacrificio. Alvaro estaba ensoberbecido. Yo vi mejor salvaguardar ló vida de mis amigos que pelear por mis propios intereses. No fue cobardía mi retirada. Yo venía decidido a todo. La prueba es que cuando estaban tirando gases y balazos en la casa de la Sra. Noriega en donde yo me hospedaba, mis partidarios me pedían que me retirara de la zona de peligro.. Yo estaba hablando en esos momentos con el general Gómez Huerto. "Están bombardeando mi casa" le dije. Y me contestó "en estos momentos le diré lo que sucede, o Adolfo". OBREGON NOS QUERIA ASESINAR En aquella ocasión Ricardo Topete Polín, hijo del general, nobía sido internado en un hospital intoxicado con gases. El candidato, también lesionado, fue protegido en el domicilio del fotógrafo Benjamín Maclas. ^Así se escribe la historia", añade el viejo general. —"Cuando solí —recuerda Topete— me querían tomar preso y subirme a una "perica" para llevarme a la cárcel. Ya mis partidarios habían sido aprehendidos, entre ellos el Bucky Contreras y Jesús Gómez Soto. Un policía y varios judiciales me empujaron a donde estaban alineando a los detenidos: —¡Alíniese! —"Me alineo madre. Yo soy el general Ricardo Topete". Y me soltaron. Recuerda el general que en muchas ocasiones le hablaron para amenazarlo de muerte. Varios agentes de la.judicial le dijeron: "general: cuídese porque hoy instrucciones de tronarlo' . Y Topete les contestó: "Yo vine aquí para perder la vida en favor del pueblo". Platica Topete el suceso de la huido final de Sonora. Salió de! San Alberto en donde se hospedaba y abordó un auto ultimo modelo, propiedad de unos amigos. Enfilaron hasta el aeropuerto de La Monga, pero fue perseguido por gentes de Obregón. La persecución fue peliculesca. "Como no había pavimento entonces —aclara— nos les perdimos por un bordo y a causa de la polvareda". Topete explica las cosas: —"Lo que tú no sabes es que en aquella ocasión nos andábamos matando. Abordamos la avioneta que nos había prestado Enrique Cubillos y enfilamos rumbo a Culiacán. La gasolina se nos estaba terminando y tuvimos que aterrizar en Los Mochis, en condiciones dramáticas. Varios automóviles nos tuvieron que alumbrar la pista con sus fonales para que pudiésemos aterrizar". —Oiga general: ¿Cree usted que realmente en esa ocasión el gobernador Alvaro Obregón lo haya querido asesinar? —"Claro que sí. Yo tengo los pelos en la mano acerca de que dio instrucciones para que nos mataron o mi hijo y a mí. Armando Valderroin, jefe de la policía entonces, dio esas instrucciones. A mi me lo platicó un hermano de Armando. Nacho, que por entonces era mi partidario. El vive todavía". —¿Y no cree usted que •M orden pare suprimirlo par parte de un gobernador, hoye sido dictada desde México, a elfo nhrel? —No. no fue cosa exclusivo de Alvaro. López Mateos fue amigo mío hasta el último momento". —"Un momento agradable de aquellos tiempos? Pues las recepciones de Cajeme y Hermosillo. ¿El más desagradable? La represión sanguinaria de Alvaro Obre gón. Otro recuerdo desagradable -lo fue lo muerte del teniente coronel Rafael Corrales, que era mi jefe de ayudantes y que murió aplastado por la batanea que nos transportaba a Cd. Obregón, en la recepción tumultuosa que el pueblo me ofrecía". —¿No piensa volver a dedicarle a la política? —No, ya no. Esto es -la última gira política en la que participo para acompañar a Samuel Ocaño". LA OPINION SOBRE -ENCINAS Y "EL CASO CORONA" El general Topete que a la distancia, sin apasionamientos, sin pasiones, todo se puede ver claro, im-parcialmente: —El de Luis Encinas fue un mal gobierno. El de Alvaro fue pésimo. Faustino Félix fue constructivo, maduro, sereno. Hizo moder ñas penitenciarías, introdujo infraestructura en Jos pueblos de lo sierra. No persiguió a nadie. ¿Del Lie. Carrillo Marcor? Mira: yo digo siempre la verdad, no soy demagogo. Nunca mien to. Mejor de eso ni hablar". El periodista Rubén Corona fue asesinado en Mochis. Su cadáver se encontró en el hotel Celso y las versiones de aquellas épocas certificaron que se suicidó con una substancia tóxica: hormifin. El Heraldo descubrió su cadáver después de tres meses de que Corona había desaparecido misteriosamente. Varios personajes importantes y políticos de esas épocas temblaron ante el nombre Corona. La república sé conmocionó cuando se descubrió su cuerpo, gracias o las pesquesos de reporteros de El Heraldo, periódico mo de$to. de provincia. El célebre detective Volente Quintana había fracasado en la búsqueda que se prolongó por varios meses y se proyectó hasta lugares lejanos como Las Vegas y Japón. Se dijo que había personajes muy importantes que es toban inmiscuidos en su desaparición, entre ellos se mencionaba a Alvaro Obregón. La XEW o través del célebre programa "Patrulla 900", dio difusión a las notas de EL HERALDO. El público estaba conmocionado. Ruiz Cortines mandó dos agentes confidenciales para que investigaran. El misterio cubrió el caso. ¿Crimen pasional? ¿Venganza? ¿Drogas? Los periodistas de EL HERALDO fueron presionados y perseguí- • dos. Los amenazas menu- ■ deacon. Los patrullas ron-daba. Don Carlos Balderrama, presidente municipal, nos brindó una pobre, pero sincera protección. La versión oficial fue que Rubén Corono se había suicidado. Hoy, el general Ricardo Topete, que por aquella época ero subjefe de la Policía del D. F., nos aclara ciertps puntos que habían permanecido oscuros y que, por la truculencia del caso, no habían sido aclarados: —General, usted ere jefe policíaco cuando el asesinato ^sü periodista Rubén Corona. Un día en su compaña política algo me dijo usted. Ahora, que el tiempo ha pasado, se pueden aclarar ciertas caeos: ¿Las causas de su muerte quizás? —"No, no me acuerdo", afirma Topete, como queriendo seguir con un obligado silencio que aun o través del tiempo se convierte en inviolable. Estamos en la suite del general. Solos. Actor y periodista solamente. Invoco a la vieja amistad: —-"General, han pasado Seo añoe, creo que ya puede ueted decir elgo". —"No, no sé nado de esc. Me lo prohibieron. .." —Siga usted sigo: ¿cómo Riunó Corona? ■" ¿Sigue siendo tobó ese asunto? —"El murió en Mochis". Bueno, claro, eso es lo que se sabe. Pero indudablemente fue asesinado, ¿no? —"Absolutamente»—dice por fin el general— ¡tenía muchos tiros y puñaladas en la espalda!" El periodista, que trató el CASO CORONA se sorprende: —éTiroe y puñaladas?. —"¡Absolutamente!" ¿Lo pueda certificar usted, mi general? El genero! guarda silencio. Parece que un abismo nos separa. El tema sigue siendo peligroso aun, a través de los años. .. —"Si fue tirado a los orillas de Mochis", alcanza a balbucear Topete, como queriendo eludir el tema. —¿Y cómo se dijo que es hobía suicidado con un insecticida Hormifin? El silencio invade lo suite. La situación es tensa. , —Hable, general, digo.. Pero todo es inútil. No se puede hablar más. Sólo _ alcanzo a escuchar la fra-fi se del general Topete que < se levanta de su asiento como anunciándome que la visita y la entrevista han terminado. ——"Pues acuérdate que también Romuel se suicidó. . ." La político sigue teniendo sus secretos y siendo peligrosa.