LA VIOLE ! A 59 qué venís á cubrir de luto el cielo que ayer mire sereno y refulgente al través de las ilusiones que me forjara mi joven fantasía? Podo ántes se me presentaba hermoso y seductor; mi alma se entretenía en contemplar esos magníficos cuadros con que la Naturalaza nos recuerda la felicidad del paraíso, y pensaba que en el mundo podia estar reconcentrada toda la ventura de que podía disfrutar el co-zón humano, Pero ¡ay! ¡cuán pronto, horas amargas de desesperación y de insomnio, he sentido palidecer mi frente con el dolor de vuestra marca lunesta! ¿Por que no pasais rápidas como el viento, aunque destrocéis á vuestro paso las últimas flores de mi corazón? Si, porque no quiero que f cuando en mi delirio me entrego á las dulces contemplaciones de la felicidad y del carino, vengáis «'i conver tir en borrón esas bellas imágenes que 1 me ofrecen los recuerdos de mi infancia. Cuando de mi alma se apoderan esas negras horas de tormento, todo lo que ántes miraba con encanto lo veo con una triste indiferencia: esas flores aromáticas y frescas que antes solia cortar para ornar mi cabellera hoy no tienen para mi cabeza; el azul > purísimo del cielo parcceme una nube que oculta un mas allá de nuevos su- : írimientos; el canto dulce del zenzon tie resuena en mis oidos como el Han to que derrama la huérfana al pié de i la tumba de su adorada madre. Ven ¡oh dulcísima memoria de la ilusión que adoro, á derramar tu bál samo de esperanza sobre mi atribulado corazón; ven é iluminando con tus rayos el abismo de mi desespera ción, disipa para siempre los tristes presentimientos que consumen mi joven existencia. Antonia, C. Re^csReyes. UN BESO. . . . IMAGINAkIO. ¡Sí! lo recuerdo bien! era una noche En que Natura se ostentaba regia Y embriantes efluvios esparcían Las corolas del nardo y la violeta. Noche en que audaz el pensamiento (mío Se trasportaba á la region eterea Haciéndome gozar dichas sin nombre Llenando el alma de ternura inmensa. La dulce compañera de la noche Su curva en el espació recorría Sin que indiscreta nube interceptara Su magestuosa laz, su luz divina. Un profundo silencio me cercaba: Solamente escuchábase indeciso .El murmurio apacible de las fuentes; La querella de amor de los céfiros. \ entre el follaje, cadencioso y (tierno El piar de los lindos pajaritos Que sin duda en esa hora de misterios Cuidaban cariñosos de sus nidos. Desconocido encanto me embargaba A' con vigor mi corazón latía Al oír tu lenguaje apasionado Y al oprimir tu mano entre la mía. I\n ese instante de placer supremo Reclinaste en mi hombro tu cabeza Y á tu influencia bendita despertaron Mis ilusiones que juzgaba muertas. Delirante de amor te sonreía \ extasiat.íi en mis mágicos ensueños, Sentí que entre mis labios ¡oh delicia; Los tuyos imprimieron dulce beso...! te dije? lo ignoro, amado mió. Contemplando la luz de tu mirada Me sentí tan feliz, que al reprenderte Por tu amoroso beso, .te engañaba! ¡Oh beso indefinible! al recordarte Al ciclo de la dicha me trasporto. .!