A?.' ;¡on EL TIEMPO- PRECIOS DE 1 VISOS. Publlttdo todo» lo» Juev»» en 1» j EL TIEMPO. Por tro»»»»» i.oo , PERIODICO DEDICADO A LA POLITICA Y PROGRESO DEL PUEBLO “■ 'LT' * í '' NEO-MEXICANO. Editor»» y Propletirloi. Por un» pulgada |l.oa Por cid» eubeectiente Ineerclon SS Notlclu locile» por Une» 10 Ixx anuncio», remitido», y eomunl-«do» de Interei geoeril »e publicaría grall»; lo» penlculire» 1 precio» convenido», Mto» uhlmo» note admitiría »lno con 1» re»pon»»billd*d de 1» ley, ‘ IW"L»e Micrielone» m recibirán el conuuloen e»Ucflcln». LAS CRUCES, N. M., JUEVES, SEPTIEMBRE Ifl .1» 1807. NUM. 37. ABOGADO KN LEY L*i CroeM Nuoro Mexlen. S. B. NEWCOMB. ABOGADO EN LET. Pnctlc* en lol„ lee corte' del Terrl lorio y la Corle Supreme ile loe Eelado Unido*. Lee Crucee Nueeo Mexico. ZAPATERIA MEXICANA. Le que nuexementa ha hablertn el 8r Primo Salcido. Frente á UEetareii, Celle Principal. En eeu aromada Zapaierlx ee hacen ns bou. xspato, bollo 6 chancla, dirijan»* dicho nublcclm'anlu. so YiAae* Patents 80IEIÍTIFIO AMERICAN, MUNN A CO., Atante wanted la every town. Write for prices, terms Ao. WM Msrkat HL 8an Franclroo, Cel. ■oar FoeuLAu aawiao aascHias WRITE FOR OIROULARB. 1W III Home StwfM lithluo Co. HERRERIA i CARROCERIA Las Cruces, N. M Todo lo perteneciente al rían, se ejecutara con prontitud al estilo mas moderno; cajas para muertos a precios sumamente módicos. Se toma también pro ductoa del país. ANTONIO LOEBA, ESTRELLA. Como enn triet-a Ion penen-mienloa cuando el espirito contristado por las miserias de este suelo ansia desplegar sus alas y remontar el vuelo por el infinito y subir.......subir muy alto hanta aleansnr el fin deseado de la perfección suprema, asi melancólicn, pensativa y llena de profundas meditaciones bal dbase Estrella, una J6-ven de cin par belleza, en un reciinat .rio d e noche, sofiando, idealizando . . . . ya formándose peraiso* de ventura y yendo muy lejos en sus aspiraciones, ya concentrándose en sí misma 6 bajando hasta lae tinieblas del abismo, donde a» encuentra todo lo pequeño, lo ruin, lo miserable y atómico de la huma Por allá......arriba, donde Iba ascendiendo non el enblime vuelo del pensamiento, allá encontraba bellezas sin fin eu una aurora resplandeciente de hermosura en que en cada constelación veta radiar una inteligencia y transparentarse una idea inscrita ya eu el catalogo de la humanidad. ;Q .6 bello es eo- , Aní yo he soñado muchas vecen ese viaje por el infinito, desligándome de acá para seguir esa marcha progresiva de las almas y la peifeocion y deeonbrlr .'os mieterioe en el espíritu humano, que lo mismo tiene grandezas que ruindades; y me ha detenido un hilo suliii-simo iioh que estoy atada á este miserable suelo: y es el amor á la qne me did el rér. Pinísimo afecto, ¡cómo regeneras! ¡Cómo le das valor á la misma debilidad para que desprecian' do las miserias de esta mundo, li-goe hasta el sacrificio'. Estrella soñaba en una atmósfera superior, porque en su ánimo contristado por las in meneas pesadumbres qne habla pasado, se desprendía de aqni ó iba á pasar eu pensamiento en lo inmaterial, en lo increado. Era inmensamente religiosa sin llegar al fanatismo. Y . . .. qnien diría que en es tas contemplaciones de un pensamiento enfermo, habla un sufrimiento que la cristalizaba y fnndla en la eseencia Infinita de otro soplo que ae llama “el fuego de la inspiración"! Desdichada estrella! La nostalgia del alma ae comunicaba al cerebro, trayendo la muerte de! ideal por los deaengiñoe del mondo. En el albúm del corazón solo habla una página donde ee ios orlbía un nombre adorado: el deja gloria. Y por ella enfria y gozaba la eterna restricción de todo mundanal efecto, hasta que llegara la muerte á airan-oaría de este mundo. ¡Pobre Enrolla!—y llegó muy pronto. Una mañana ee levantó triste y pensativa. Contra en costura ■ bre dejó de dirigir sus preces i la Virgen porque se eentia tian- La eterna contemplación de sueño la habla debilitado de tal manera que no tenia fuerzas físicas ni para moverse, ni morales para elevarse á Dios. Se puso con un supremo esfuerzo á regar eos flores que yacían tristes y múetiae por el abandono, súbditamente vió posarse en una hoja de madreselva á una mariposa lindísima que parecia invitarla á empren der el vuelo tras las transparencias del azul pnrísimo. Qué feliz serás tú, msriposilla graciosa,—Je dijo entre diente». Convídame á volar y subiré con tlgo á las inmensidades del No dijo más. Un estremecimiento la hizo dwvanecery ex halar el último suspiro, sin qne la vida vulgar de la materia pudiera retener una alma que se lanzaba á eu pátrla idolatrada: el cielo. Eitrella foe á jnntarse con su» hermanas allá arribe, mientras que yo ... . Señor! . . . .Yo! . .. . Cuando llegará cae dia en que escalando los mondos abandone esta vil envoltura y me lance por los espacios á recibir el premio du míe sufrimientos. Hasta coando! Hasta cuan- FtDRLIA. LA VAGANCIA. El trabajo se olvida. La ociosidad paraliza el brazo del jornalero, pone el puñal en manos del /ts-sino, fomenta la embriaguez: multiplica los garitos, invade el hogar, disuelve la Donde no se trabajs, no puede haber felicidad. ¡Cuan gratas son las horas del descanso! Los remordimientos no atormentan la conciencia, porque no ha habido tiempo para pensaren el crimen. El trabajo aleja los pesares. Es un consuelo para el ánimo abatido por la maldad de los hombres, por ios sinsabores del mundo. Regar la tierra con el sudor de la frente, es un precepto divino para hacer dichoso al hombre en la lucha de la existencia. El trabajo aquilata loa sentimientos, porque hace meditar en cl a impulsos de la virtud. Las manos encallecidas por la labor constante, se estreobau con respeto y admiración. El trabajo es un título de nobleza que la honradez refrenda con el mérito. Pero si el trabajo, es fuente de bienestar, elemento de paz, adeLnto du civilización, la vagancia “es madre de los vicios,1' constituye el cancer de los pueblos, el azote de todos los tiem- La vagancia abre las puertas de la taberna, donde la embriaguez, en su delirio lúgubre cuenta sus numerosas victimas, las victimas de la» desgracias. La vagancia establece los garitos, derrocbamiento perpetuo de honra, dinero y salud. La vagancia es la abyección que vende la justicia, corrampe la inocencia, atropella la moral, traiciona la honra y sacrifica la honradez. La vagancia está en el ínteres que no reconoce freno para especular adulando al poderoso. La vagancia es el chisme perverso que rompe los lazos de la familia y esparce la calumnia hasta herir a la joven casta, esperanza de la sociedad. La vagancia está en el falso amibo que huye ante la desgracia del amigo; en el anciano que no respeta sus canas: en la venganza terrible de la ruindad; en la mujer que no sabe ocupar su puesto; en el adulador de todos m*gistrados; es la mala crianza del niño; en la blasfemia del rufián; en todas partes está ella como un espectro evocando por la fatalidad. La vagancia inspira todas las malas acciones. Le guerra fratricida encendida por loa ambiciosos e» trato de Ja vagancia. El asesinato aumenta donde ia vagancia impera. El trabajo dignifica al hombre, porque es el bien en acción. La vagancia envilece, porque es el mal con su cortejo de pasiones innobles. La libertad es incompatible con la vagancia, amiga inseparable de la tiranía. Amemos el trabajo para que aprendamos a ser virtuosos. J. Imaorra. A HIDALGO. Sublime anciano eu cuya frente altiva Brotó la luz de redención sagrada, Y en cuyo pecho conservóse viva De libertad la llama inmaculada. Apóstol del deber, así naciste, Y cun patente y vengadora mano, Las infames cadenas tú rompiste Qoe humillaron al pueblo mexicano. A tu pátrla querida entre el verdugo Tú no podías mirar indiferente, Pues tu alma atleta rechazaba el yogo Y había de ser tu patria independiente. Justicia y protección pidiendo al'Cielo Y en el Cielo lijando tu confianzs, Desvaneciste nuestro amargo duelo Y una aurora tú fuiste de esperanza. Tú no quisiate soportar más'penas Ni ver de tus hermanos el desmayo, Pues no ee han hecho para el león cadena» Ni impunemente ee aprieiona el rayo. Con fé en el porvenir y sin temores Lafpágina más bella de la historia Lajesuribiste en el pueblo de Dolores, Y tu nombre se alzó lleno de gloria. Fné tn acento la chispa que fulgura. El rayo que estalló du tu conciencia. El faro luminoso de ventura Que á México le dió so Independencia. Hoy de tu pueblo el corazón sensible Que libertad le diste con tu ejemplo, Te consogra un recuerdo Inmarcesible Y en cada pecho te levanta un templo. José Ca bruja Humilde sacerdote allá en Dolores De todo un pueblo amparo y Providencia, Tranquila deslizaba sn existencia Entre alabanza, cánticos y llores, De la Patria loa rudos sinsabores Penetraron, en su alma, en su conciencia, Y la ,Idea feliz de Independencia Brotó de su cerebro entre folgorea. Dejó el altar, y a! empuñar la espada De libertad ante el inmenso brillo Con que soñó á so patria iluminada; Aquel siervo de Dio», hombre sencillo, Al lucir de Setiembre una alborada De un pueblo libre ae tornó en eaodillo, J. R. Frawoq.