LA VIOLETA. 43 Y á vosotros, S. 1. y Sra. Presiden ta de la Sociedad,ademas de daros las gracias por la distinción que me habéis dispensado, os doy mi para bien por la acción meritoria que prac ticais, y por los frutos que habéis ob tenido en vuestra obra de caridad, ha ciendo estenciva mi felicitación á la Señorita Directora por el premio que hoy recibe á sus esfuerzos.Dije María Garza Gonzalez. Monterrey, Julio 30 de 1893. Ca puser)(;ia. (A MARIA) Si al compáz de mi lira pudiera, Espresar lo que ausente he sufrido; Dichas mil en el pecho sintiera Mitigando ese triste gemido. Ni un suspiro los vientos te llevan No conceden ¿i mi alma ese anhelo, Indicarte mis quejas se niegan Y brindarme tan grato consuelo. Cada nota que arranco á mi lira Un adios de tu labio parece, Con tu imagen mi mente delira Y el dolo entre tanto fenece. Sí el adios que me diste, María, Al venirme cubierta de pena En tu alma mi amor enfriaría, Por completo mi pecho lo liona. Nada importa si se ama, no vasta Que este ausente su bien adorado, Acrecenta el carino entusiasta Cual si siempre estuviera á su lado. Si despierta ó dormida me hallo Como un ángel te miro sonriente Y cu nombre un momento no callo. ¿Es afecto ó mi labio te miente? Virginia Manto. Saltillo, julio de 1890. Una perinola. Un dia aseando la sala de mi casa, me encontró un hueso de la fruta de la Anacahuitalo que vulgarmente llamamos perinola, con este motivo, no pude men s que exhalar un suspiro y acordarme de cuando vivía en el pueblo en donde vi la luz primera: de cuando nos juntábamos para jugar, después de venir libres de las aulas: que nos íbamos todas juntas al corral de las cabras á traer muchas perinolas. Unas las confirmábamos con el adjetivo “terreques” y á otras Ies tocaba en suerte el adjetivo superlativo muy “serenas,” y estas últimas pasaban con placer y satisfac cion de nosotras á formar parte en el almacén de nuestras bolsas. ¡Que tiempos aquellos tan felices!. .. 7... tiempos que nunca volverán. . . . Pero nos queda un recuerdo que también como aquel tiempo jamás se olvidará. ¡Cuan placentera es la infancia que se deslisa bajo el bendito cielo de uno de nuestros pueblos! allí todo es inocencia, todo candor; se reunen todas las muchachas tan sencillas, que no conocen el orgullo: tanto se ven reunidas las hijas del rico, como las del pobre, las del mandatario co mo las de los súbditos, las del comer ciante como las del labrador, todas tan hermanadas, que,cualquiera diría al verlas que son una misma familia. Eo mas sublime es ver aquel cuadro de aldeanitas tan juguetonas, tan a! ? gres, que parece que nunca el dedo del destino les marcará el hasta aquí de sus juegos infantiles...... Bien pudiera decirse que Shakes peare de allí se ha servido para sacar modelo de las heroínas cuando las pinta de este modo: “que son dulcesy sumisas cuando el deber ó el afecto lo ordena; firmes ó intrépidas para resistir el mal á la vergiienzi ó á la desgracia; constantes en todas las