6£ LA VIOLETA. “¡(2iié dulce ha de haber sido cuando' (ahora Mi corazón conmueve de este modo!" Kse beso, mi bien, que tú dejaste Sobre mis labios penetró á mi alma Y fue para ella cual para las flores ks el beso de amor de la mañana. I'iic el precursor de inesperada dicha; I-'ué la aurora de paz que con sus ( rayos Ahuyentó las tinieblas que enlutaban Mi corazón de padecer cansado. Al despertar, mi bien, quise el pa (sado De dolor recordar; mas.. . ¡vano es-(fuerzo! kntre ese y el presente venturoso Corrido estaba de! olvido el velo. Desde entonces el mundo,su amar- , . (Kura. Sus vanas glorias y oropel desdeño: Porque solo tu amor es mi tesoro, Mi dicha,mi existencia,, tni universo. 1’ú que mis cardos trasformar pu-(diste En mosquetas y rosas tan galanas, ¡Guárdalas del invierno de la duda Y sea tu amor su bienhechora savia. ¡Guárdalas, sí! que sus perfumes suaves Son incienso que ofrezco ante tus aras Desde que plugo á mi destino hacerte l hlico dueño de ¡a fé de mi alma! M.XTILI'K. patytasia. Reclinada blandamente en un cómodo di van vagaba mi pensamiento sobre la poesía y sus bellos encantos, sobre ese aliento de lo infinito, soplo indescriptible y bello que cualquier palabra que trate de describrirla es reducir al átomo lo que no cabe mas que en la inmensidad, que solo al genio le es permitido entrever á través de una nube espesa. El genio necesita de un intérprete ó mas bien de una fotografía donde confusa se pinta á veces: esta fotografía es la ima-jinación y tie ahí saca el poeta su copia sirviéndole de modelo:, tales eran mis pensamientos y absorta en estas meditaciones me sorprendió Morfeo trasportándome á las regio nes de la fantasía. Encontrábame en un bosque de árboles gigantescos cuyas copas se alzaban y besaban mutuamente á influencias del soplo bullicioso que al atravesarlos se impregnaba de aroma y de frescura, el viento silvaba en los montes apartados, los besos de las hojas escondidas repercutiéndose llagaban á mi oido; las aves del paraíso bajo aquellas enramadas con sus bellísimos colores simulaban otros tantos espectros solares ¡tal era su hermosura! De pronto cual si una de aquellas aves creciera inmensamente, vi apa -recer una imagen, imágen que era un sueño en medio de otro sueño, su rostro era una ilusión, su talle móvil y gracioso se asemejaba á la palmera acariciada por el viento, su buclead i caballera se movía ondulante, su con junto en fin lleno de echizos. Su túnica era un jirón de cielo estrellado teniendo á Sitio por collar, á Reyes Magos porcincurón.la Luna por diade ma y por pedestal el Sol; su cabelle ra se divisaba tras una nube de gasa era la Nebulosa Lactea. Pero ¡ah! Naturaleza ¿porqué arre pentida haces desaparecer lo sublime agigantando dulcemente nuestros sen timientos? ¿porqué no dejas que nuestras fibras orgullosas se desafien en combate ruidoso, se cruzen se emocionen, se enloquesca, creyéndo