LA VIOLETA. 35 prendía! Allí permanecerá siempre, sin tener otro consuelo que llorar sobre aquellas pálidas flores y besar y hurnadecer con su llanto aquel blanco sudario.... ¡Oh! poesía, ¡poesía! ¡que hermosa eres! Yolanda. jámame ! ¡Amame! que el furor de tu mirada Ha cambiado mi pecho en un volcan. ¡No desvanescas, no, las ilusiones Que me forjara mi amoroso afán! Amame...! yo lo quiero! no te alejes Porque siento que ardiente el corazón ICstalla de pesar cuando insensata Lucho entre celos, dudas, y pasión. Amame! necesito que en tu alma Me levantes de flores un altar Porque mi alma nació para adorarte Con !a grandeza de impetuoso amor. ¡Amame! poseer tu alma gigantesca Es mi dicha, mi cielo, mi ambición Que torne quiero en deliciosa calma Los delirios que ofuscan mi razón. ¡Sí! meamarás¡ lo quiere tu destino... Y enlazadas las almas de los dos Forjaremos un cielo de ventura Y tú serás de nuestro cielo el dios! Mas ¡ay! delirios son...! vanos ensueños Ilusiones que me hacen olvidar Que mi alma murió para la dicha Y al mundo traje por misión, llorar...! ¡No me ames...... no! que te hundi- rás conmigo En mis negros abismos de dolor! Deja que siga mi escabrosa ruta .óin ver de dicha el celestial fulgor. Mi triste corazón agonizante No te puede ofrecer felicidad...! ¡Huye de mí.... que tu mirar de fuego Me envenena.... me mata sin piedad! Matilde. ------------- LA ÚALUMMIA. Ese *vscio tan feo y repugnante que tan funestas consecuencias acarrea, reina en enseno de las familias; tiene su asiento entre®todas ¡as clases sociales, y tan íntimamente arraigado al corazón de la humanidad, que no se puede desechar; parece que es una necesidad el conservarla como una de las indispensables para la vida. Se nos tachará de exajeradas a! asentar estas aserciones; pero no hay tal, es un vicio que no ha podido desterrarse de la sociedad, que ha vivido, vive y quizá vivirá hasta la consumación de los siglos, mientras haya seres que pueblen el un verso. Esas hablillas que parecen insignificantes, empiezan por una suposición acerca déla conducta (5 manera de proceder de tal ó cual persona, de boca en boca va tomando proporciones colosales, y de poco viene á ser una mancha en la reputación de aquella inocente víctima de la calum-hia. No se teme asegurar como la cosa más cierta, aquello que se oye referir de personas que á veces ni conocemos, no obstante esto, es lo suficiente para que se dude de su reputación y se le señale como un m i e m b r o c o r r o m p ido. ¡Pobre humanidad! cuan injusta en sus apreciaciones sin cCmpronder que nadie está exento de la calumnia: la palabra más insignificante, la acción más inocente y hecha sin intención, ya por malicia ó ya por ig -rancia,