1.36 LA VIOLETA. de Querótaro: algunos rayos alegres penetrabanflhan pretendido mis defemore;- má ■ que salvar en ei patio del convento. Bmi vida; en el momento dm .¡uparecor ante - (hié día tan bello! dijo Maximiliano; no lo Dios protesto contra el nombre de. traidor que hubiera escogido meior para el dia de mi muer ' ’ ‘ ..... El sonido del ■".¡•¡i! dejóse oir y Maximiliano E que no entendía .-li .signilmado, preguntó á Mi-¡ “l ramón si era. la. señal do marchará la ejecución, i —No sabré dccírosLo, señor, es la primera me. vez que se me fusila. 1 'na sour'sa : : na : . se ha ¡irrdjádo á mi rostro, ]>:'.ra jiistiliear mi conducta. , “Madre santísima, ruega, á. vu hijo me. perdo-¡ne como yo perdono á los que van á sacrificar- Estalló el fuego del pelotón y entre las espi-por los labios delsrales de humo que lentamente se desvanecia-n, ............................................... ’ ' ’ Pro- La hora, hahia llegado: los condenados subieron en un carruaje y atravesaron las calles de Querétaro en medio de una multitud que se E :, ■'"•“•y nyy - ............ •apareció Maximiliano rovolcándose en pía sangre y exclamando: ¡lf