EL TIEMPO l| Publicado lodoe lo* Jema en 1* .tarfle en LO Crucee, Condado de Don* Editor** y PropleUrlo*. i''?- '-....................- :TiOU PRECIOS DE AVISOS. EL TIEMPO. PERIODICO DEDICADO A LA POLITICA Y PROGRESO DEL PUEBLO NEO-ftEXICARO. LAS CRUCES, N. M., JUEVES, OCTUBRE 14 de 1897. H. g. Uewellyn, ABOGADO M LEY L** Cruce* Nw»o Mexloo. S, B. NEWCOMB, ABOGADO EN LEY. Practica en toda* la* oortet del Terrl lorio y la Corte Suprema de loe Eitado ' Lie Croo** Nuevo Mexico. ZAPATERIA MEXICANA. La que nuevamente ha hablarlo el 8r Primo Salcido. jh-/|uHiNEt i-srssiMsi.’Cisr:::" a»r pofuiai aawtNO maoHiNi AyeeU wanted In every town. Write for price*, terme 4e. }|lll Market 6*. San Franelico, Cal. HBRRERT A r CARROCERIA Lea <-:'ioee, N, M Todo In ixiíonaciento al ram». M ejecutara con prontitud al «etilo ma» moderno; oejaa para PWftqa « precio* lumamonte pwlieoi. Se toaja también pro fioifot de) pail. ¿JiTOfilQ LOEIJA. HIMNO PATRIO. Le Ret lela Liberal. La hietoria de loe puebioa ro gíetra en ens píginae, las leyes, lae ooa.tnxubrea, loa monnmen-toe, las gloriae y laa grandeias de oada ano. Alli ealiu esoritaa con cario-teres de oro, laa páginas del heroísmo y el valor, y en páginas negras el crimen, la traioion y lae infamias. Jodos los pueblos tienen un oódigo, qnu loa rige, un pabellón que los distingue y un himno pattío que loe engran- El himno de la patria debe ser el primer eantar que modulara en nuestro oído le santa madre que no» da la vida, el oanto predilecto del jóven, el orgullo del hombre, la última nota triste del anniano. En el himno patrio de oada pueblo, está epilogada su historia, así como en sus pendones están escritas y marcadas eus México libre, independiente, orgulloso, mostró en Iguala, á las naciones so pabellón tricolor, bajo cuyas sombras vence rá» loe defensores de so aoto-notoia, México •• gtande ñor en ciencia, libre por sus Institu-olones, progresista por sus ade laníos, y más que todo, guerrero por sus hazaftts y sos combates; por eso nuestro canto nacional es el himno épico de la guerra, la estrofa soberana de la libertad y el ritmo magestuoso de la gloria. Bus notas eon el grito terrible que entusiasma al mexicano para lauxarse á la lid, á laa proeias y al exterminio de las hueste» enemigas. ipuántae veces el eco de ese himno fue á perderse en las vas ta» soledades de nuestro fioutl-nent--! |Caantns veces ee cantó •I pié de la trinchera defendida por ei valeroso republicano y ouances lo escuchamos con orgullo, al entrar cubiertos de gloria á la plaza vancidal Ese himno resanó en Puebla, oon la sublimidad de su grandeza, cuando el pobre soldado mexicano hizo retroceder con la energía de su brazo, á los primeros soldados del mando, orgullosos vencedores de Magenta y Solferino: y se cantó tflunfaute eu Querótaro el derribar el trono de aquel imperio naciente. Cantar sagrado, que repetían con valor los caudillos de la democracia. E*e himno lo cantó Juárez en su destierro, 8*la-zar y loa tres mártires de Uroá-pan eu el radalzo, Guillermo Prieto, «1 cantor del pueblo en su doloroea prescripción. (Quién ignora ese sublime oauto de la patria que es como el idilio de «us epopeyas de glorie, la historia de sus trionfo», de ene derechos, de «as leyes y el brillante laurel de eu ooromi Con él ee recuerda al yalor de eus béroee, y la sublimidad de sus combate». Ee un himno venerable á oq-yae notas el hombre abandona conservar en las jovenes el pudor, ese instinto del alma que es el primer adorno de le mujer, ese sentimiento tan tímido y tan fuerte, que es en ella el mismo que el que llaman los hombres entre ellos, honor. El pudor huye de] ruido y del tumulto; le turban las miradas y le embarazan las alabanzas-, huye de todo lo que afecta la coquetería; es una sensitiva celestial que avisa largo tiempo antes de que el alma sienta el contacto envenenado del mal. Una vez perdido el pudor, nada sobrevive on la mujer, y el indigno atractivo que aun le es dado ejercer, lejos de levantarla de su ruine, consume ésta. La felicidad se encuentra generalmente en un interior sen cilio, y no en el bullicio y los placeres del mundo. En su pro I pía casa, bajo el humilde techo del bogar doméstico es donde L niqjer puede conservar mas fácilmente el amor, la estamaoiou de su familia, de eu marido y do eus hijos. Allí vive con ellos, los cuide, los ama, loe educa y loe comprende; mientraa qqe la que se Loza en el torbellinp del gran mundo, no encuentra generalmente a su ladq, mae que decepción, («liga y fedio, y ga- el hogar, la medre, la esposa y loe hijos, y ciüe la espada para defender con su sangre la pa* tria donde ha nacido. Loa hijos de otro* pueblos al escuchar su himno patrio, se ponen de pié, y descubren su cabeia, demostrando asi el res peto que les inspira. jPor qué nuestro himno nacional no ha de merecer esos mismos homenajes, ese mismo respeto del pueblo que siempre ha sabido venerar su ley y defender su der¡echof Si ese himno enardecía el pe cho del guerrero en la oampafia, hoy debe despertar respeto, veneración y cello en el ciudadano pacífico y laborioso. El himno nsclonal no deberla dejarse de oír, sino en lae grandes fiestas de la patria, asi como no se isa el pabellón tricolor eino en los días consagrados por ella. 81 bajo los pliegues de nuestro estandarte se vence á loe enemigos, oon el cantar de la patria se eolemnisa el triunfo, y asi, grande mengna ee para lo» puebloe, oír indiferentes y aún con desprecio ese canto su bilma, porque te revela la difidencia de sn cultura y poco precio en que tienen eu gran-y ee efgeifleacion en el mundo. Por lo mismo que el pueblo mexicano sabe comprender en libertad y defenderla, debe respetar y oir con recogimiento lae notas de ese himno que como un monumento eterno guarda la historia, de eu Independen- A I.4S JOVKNK1. Nada parece demasiado para bido es que éste es el peor consejero de todos. Al lado de eu familia, la mujer virtuosa pienea siempre en el bien y trabaja para el bien, con el fin de librarse del mal y de sus terribles consecuencias. Por el contrario, lejos de loa suyos, la mujer or-gullosa deja helar eu corsion, y de esta manera queda ein defensa ante el peligro que la arrastra para precipitarla al abiamo. La pobreaa del alma es mil veces peor que la de la fortuna, porque la vanidad y los falsos placeres no dejan en pos de ei mae que el remordimiento y el La reputaoion de la mujei*, ha dicho un insigne escritor, es cosa frágil, es nna flor ouya belleza se aje al menor soplo. La mujer mas elogiada, es aquella de quien menos so habla; asi, pues, temed que el gran mundo se ocupe de vosotras, porque el honor de la mujer s» empeña muy fácilmente, y para conservarlo ee necesita el recato, le timidez y el buen juicio. Casi todos loe hombres lo comprenden asi, y aun loa mas^fútilca y , ligeros, poco a propoaitO pera labrar la felicidad de la mujer, retroceden ante una joven frivola, que huye de costumbres sencillas y algún tanto retraidas, porque siempre desean para esposa una persona capaz de consolar eus disgustos, do bliviar sus sufrimientos, de mezclar un» sonrisa a eus lagrimas, y cuya efectuóse adhesión les reserva dias felices basta para la vejes. Hay nn eer que puede dalcifi. car todos nuestros dolores, que puede destruir todas nuestras tristezas: la madre. Dios nos la ha dado para po- -ner una gota de miel con eus poros besos eu el acíbar de la Dios la ha enviado junto á In cuna, para que al abrir loa ojos, ooulteu laa alas de su amor toda la obeonridad del horizonte jen que vamos á batallar para oonqnletaruoe la muerte. Dios ha querido que ana manos plieguen nuestras manos para las primeras oraciones, y y que eu sonrisa rea la aurora de lo infinito para la esperanza. Ella ee la virtud, la caridad, la parte tierna del corazón, la nota melancólica del alma, el fondo inmortal de inocencia que siempre queda bajo loo pliegues del má» cruel carácter. Cuando eintáis un buen Impulso, el deseo de enjugar una lágrima, de socorrer una desgracia, de partir vuestro pao con el hambriento, de lanzaros á la muerte por salvar la vida del prójimo, volvéo», y encontraré:» á vuestro lado como el ángel de la guarda que po Inapira el; pensamleRto del bieu, la sombra querida de vuestra madre | EMILIO CiSTELXR. I C$ PI F.HLO JUBO Dice El Reproductor: Loe chino» lo hacen todo al revé». En eu brújula el polo auitral de la •guj* m«rn* ol Sury vioev*r»*u Los hombree uaan camisol» y la» mujer»» c*lxonc». Loe hombrea lloran el cabello en forma de trine» colgente; I»» mejore» lo u»»n recogido en nn molo. mujer»» o»rg»n fardo». La lengua hahlida no •* eeoribe, y la escrita no •o habla. Loe libro» ee l»en de derecha á is-quierd», y la» noua ae colocan en la parte euperior. El color blanco ee uaa en loe lotee y lea novia» ee visten do negro. Entro loe chino» el apellido ee oo-loe» antee dol nombre, y loa saludo» *o hacen apretíndoee cada cual Ja mano, en vea de estrechar la de la peraona aalndada. Loe barco» »a botan al agua de «*• lado, y para monUr á ¿aballo, »e toma el lado derecho. Bmpieaan la comida oon el postre y la terminan con la sopa y ol peecado. Lo únioo que han hecho reclámenlo deed» el principio basta el fio ee dejareo zurrar por loe japoneses, —Mozo, uo so puede comer esta sopa. El mozo ee la lleva y trae otra, —.Mozo, yo no puedo oomer Bufnrecldo el moza se lo cómanlo» al amo; éate va á conferenciar con el parroquiano. (Qué falta tiene la sopa que no puede usted oomerlaf —¡Que no me han puesto ou- UNGUENTO De’aRNICA PE BUCKI.EN. THE DIETZ DRIVING LAMP !* about *1 near perfection a* 50yee*e ct Lamp-Matdng can attain to. Il bum* k«rc*en«. and rtv«* a powerful. c!«*r.white Uthl. and wlU neither blow nor |*r out. When out driving with Il the dirknea* e**Uy keep* about two hundred (hi ahead of your emarteH h:r:e. When y:u want the very beet Driving Lamp to be had. ok your dealer tor the 11 Dlett." We baue a apodal C*lito