LA VIOLETA. 77 “Tres meses estuve yo entre la vida y la muerte; pero estaba decretado que había de vivir sufriendo. Esto es Anita., la terrible historia de mi vida y ahora, déjame llorar libremente.” ' 8 Ercilia García, ^RCILIA. Que aparece por la tarde Entre nubes de oro y fuego. Son de mi vida la dicha; Son mi luz y mi recreo; Son mensajeros (pie á mi alma De la tuya amor trajeron. Mírame siempre, bien mió, Siempre mírame con ellos. Julia. Niña, (pie vas por el mundo En pos de lauros y flores, Bañada con los fulgores Del genio y la inspiración; Deten tu paso y perdona Si te ofrezco enternecida Algo (pie triago y se anida Para tí en mi corazón. LAS AMIGAS. POR MARIA GAZA GONZALEZ. (Continua.) Sobrado tiempo han vivido Los pesares en mi alma Interrumpiendo la calma Do mi pecho y de mi amor; Y he visto mis i Iliciones Al volver de la fortuna, Ir cayendo una por una Bajo el peso del dolor. He buscado por do quiera Afanosa, delirante, De quietud un solo instante En mis cuitas sin igual; Y sólo hallé las memorias De mis Ensueños perdidos Y el sumbar en mis oidos Del estruendo mundanal. María Garza Gonzalez. TUS OJOS. En tus ojos, ángel mió, Miro de tu alma el destello Que ilumina de mi vida El escabroso sendero. Iris de paz y ventura Son de mi nublado cielo; Estrellas (pie de mi noche Adornan el manto negro. Son sus rayos más hermosos Que los últimos reflejos Del Sol cuando ya se oculta De los mares en el seno. El brillo de tus pupilas Envidia causa al lucero Primera Carta de Enriqueta. Lináres, Setiembre de 1882 Querida María.:—En pocas palabras voy á describirte mi viaje de esa ciudad á. esta. Como tú sabes, partí de mi querida Monterrey á las nueve de la mañana, con el alma, llena de amargura, porque allí dejaba los seres más queridos de mi corazón, mis padres y hermanos; mas las molestias del camino me hicieron en breve olvidar las penas. No ignoras lo escabroso del terreno de esa ciudad á la de Cadereita, y más aún en tiempo de lluvias, como fué el que tuvimos al emprender nuestra marcha, haciendo por esto cuatro horas para llegará ese tu pueblo natal, (pie en obsequio de la verdad, me simpatizó muchísimo, pues es muy pintoresco y bien delineado, aunque sus moradores son tan pacíficos ó poco amantes de bullicio, (pie me parecieron las calles poco menos (pie desiertas. Nos hospedamos en casa de un Sr. Hada, amigo de mi esposo; y ahí tuve oportunidad de conocer á varias de las principales familias y dis frutar de su trato fino y distinguido; la esposa del señor Sada es un modelo de bondad; (pliso obsequiarnos como en efecto nos obsequió con una bonita tertulia de familia., por lo cual tuvimos que permanecer allí hasta la mañana siguiente, en (pie emprendimos de nuevo nuestra marcha. Ya de allí fué una. cadena no interrumpida de sustos y mortificaciones hasta llegar á esta población. Figúrate cuánto no sería mi temor con unos rios tan horrorosos como son: el de San Juan. Montemorelos y la Parida, á cual más de caudalosos y terribles; al cruzarlos sufrí mucho, pues me parecía que el coche se volcaba; y luego los arroyos y la infinidad de piedras (pie cubre la carretera....¡ay! te aseguro que aun tengo el cuerpo triturado y con deseos de no hacer otro viaje jamás.