LA VIOLETA. 95 animales quo so han creado en los potreros, sin que les haya caído jamás el lazo; y por último aplicarles el hierro cante......no, te digo con verdad que no es para presenciarse esto: tan so lo una vez lo vi y quedé convidada para no volver más; los días (pie duró esta operación los pasé fastidiándome en las casas sm saber ni en qué ocuparme. ¡Ay, cómo hecho de menos mi vida en Monte-rey! yo no sabía hasta donde so es feliz viviendo al lado de los padres; ahora comprendo todo el bien que perdí; pero ya no hay remedio; verdad que mi esposo disfruta de alguna comodidad; pero ¿de qué me sirve si tengo que andar en el campo y en las haciendas? solamente me encuentro bien cuando estoy en la ciudad: aquí cuando menos, hay con quién tratar y encuentro más distracción. Adiós y hasta otra vez.—Enriqueta. Teroera Carta de Elena. Corpus Christi, Mayo de 8 aunque sea en parte, realizadas mis aspiraciones, como es la de cumplir con la difícil tarea (pie me he impuesto. Ahora he comprendido que la mujer no es la llor que se destina, al adorno de una casa, á embellecerla simplemente con su presencia; es el alma del hogar doméstico, ahí es el teatro desús virtudes donde cumple con la. misión para que fué creada. Estas reílecciones me las trae á la. mente el magnifico regido de boda que me hiciste; todos los objetos con que manifestaron mis amigas su afecto ese día, los conservo como de un valor inestimable; pero el tuyo “ Un libro para ¡as Damas?1 por doña María del Pilar Sinuez de Marco, supera á todos, porque me ha enseñado á cumplir con mis deberes; es mi guia, y le consulto como un patrón para arreglar un troje ó una receta para confeccionar un platillo. Si todos los padres ó madres de familia tu- vieran el cuidado de poner en manos de sus hijas las obras de tan sabia escritora española liarían chas Ciñas excelentes amas de ca sa, y correjirían los vicios que perjudican á la. sol-i edad. Yo considero este libro de suma utilidad: con él sé dirigir mis tartris y las hago más llevaderas; me enseña la econom a, orden y hasta la--distribución del ti( mi o pai ceres; y como en este put blo son tan escasas las personas que se dcdiipien por salario al servicio doméstico, tengo yo que des< mpeñar todas las funciones de la casa, á lo que estoy muy habituada, y en nada c.xt año su falta; mi esposo me ha p-< porcionado to lo I > necesario i)ro ■ .que contienen son dignas do leerse,- y no po- ra los Queha-|<|l.jain(Jg ([e(i¡caries im singidar elogio, porque cuanto está escrito por tan instruidasy esiima-bles damas nos ha em.antado. Esto habla muy alto en favor del l-e'do sexo regiomonta-no, á quien enviamo? 'licitaciones deseando paia “La Violeta/ larga i vida, progreso y millarts de suscritores.—-(AY ii¡ceras fe