AMADO?. CO"‘ACTION CLTIMT» PRECIOS DE AVISOS. EL TIEMPO. PERIODICO DEDICADO A IJL POLITICA Y PROGRESO DEL PUEBLO NBO-MEXICANO. Por eni pulg*d».............. |l.M Por rod* lubMCiient* Inwroloe 66 Nollcle* locale* por IlnM ____ It Lo* enuncio*, remitido*, y remoBi-e*do* d* Inure* gen«r*l M publloorio grelh; Io* particular** á precio* oea-«enldoa, Kato* ultlmoe no ***dieltlri* ■Ico con I* reiponaebllldod de I* ley. rVIjuaux-rldone* w recibiría contado an eauollcln*. La* Cruce», X. M. VOL. XXL LAS CRUCES, NUEVO MEXICO, SABADO, MARZO IB DE 1902. NUM. 11. ¡“AL VADO 0 A LA PUENTE"! miento que la esclavizan comercialmente? En efecto; C uba no puede concertar tratados de comercio con otros países sin expresa anuencia del protector, -que es lo mismo que decira la producción cubana no puede esperar que su* productoelogren beneficio* en los aranceles armeros de ninguna nación, peque le está prohibido conceder aquellos y ha de arrastrar una vida miserable supeditada al capricho americano. No queremos, ni por un momento, suponer que esto envuelva un proconcebido plan de malo* fines; pero es cierto que Cuba aparece hoy esclavizada, en cuanto á su comercio se refiere, á los Estados Unidos: y tal situación debe concluir siquiera sea por lo que importa á los fueros deja razón. O átese á la esclava con cadenas de oro dándole las amplitudes que demanda, ó concédasele entera libertad para dirijir los rumbos de su comercio por las vías que á su interés convengan, sin trabas PATERNALES. Todo» loe mis importantes prohombree que juegan en los negocio* público* que ie litiga» en el centro de la oplitica americana pregonan, i grande* vocee, la necesidad de rs-taMectr la reciprocidad de be'-" nefteio* comerciales que hace tiempo reclama el pueblo cubano, ein que nada consigi; todo mueetran los mejore* pro-póeito* de coadyuvar i que *e aatiaíaga tan razonable pe ti ción y hablan en pro de la justicia que entrafia, entendiendo el deber que, por voluntad propia. han echado sobre aus hombro* lo* Estados Unido* de dar amplitudes á la vida comercial de Cuba; en ambas Cámara de Washington *e ex treman lo* derroche* oratorio* sobre la materia; la prensa yanki, que contribuyó á la guerra contra Espafia. hace alardes de sentimentalismo cubaniiado insistiendo en «parecer, esta vez, del lado de la razón, sin subyugarse *1 negocio; la* Cámaras de Comercio del pak lanzad procíamaí*y elevan solicitudes al Gobierno queriendo inclinar todo* los ánimo* á una decisión favorable . lo* interese* cubanos; pero, á pesar de tanta* demostraciones que hacen alimentar lisonjera* esperanzas, traspasando esas optimistas exteriorides, ven se en el fondo obscuras sombras que pui -dtn traducirse en real pesf-mismo. No hay duda que batallan encontrados intereses y que á los buenos deseos que inducen á los que aparecen simpatizadores de la buena causa y á los que forman en este bando llevado* por propia conveniencia negociante, se opone una fuerza poderosa, no muy fácil de vencer, compuesta, de una parte, por impértanles entidades en la política del país, ligada* al comercio, que se consideran lastimadas en su* industria* con cualquier ley que pueda quebrantar el proteccionismo que disfrutan y de otra, por el carácter especial de estos político* que se atar, en transacciones mutuas para conceder sus votos en las cuestione* de negocio, en la* que cada uno y todo* juntos siguen el camino que ai egoísmo de sus ijol-sillo* conviene, sin meticulo sidade* de confeléncia." Eí ya del dominio público que ca-racteriaados republicano* xt-MOLACHKAos han llegado hasta amenazar un* 4r** ' adada en el partido si llegara á concederse i Cube la reciprocidad que reclama; y esto qqiere dulcificarse anunciando que lo* mismos apoyarán una reforma en el actual Arancel. Dígase, pues, de una ve* pera desilusionar esperanzas que no se han de cumplir, que la* Cámaras yanki* acordarán al cabo lo que directamente beneficie á los intereses americanos, prescindiendo de protecciones ajenas; y basta de disfrazar la verdad. Amarga decepción para lo* que confiado* esperan, pero prevénganse á recibirla. Aunque nos duela descorrer el velo, cumplimos nuestra promesa de estar al lado de la Justicia, presentando en realidad tal y como la vemos, la comedia que se representa en el teatro político americano, en la que el propio egoísmo vence á todo interés impuesto á su* ambiciones. Concedamos que el carácter político-financiero de este país tiene sus especialidades y con ellas ha sabido hasta hoy colocarse á la cabeza del mundo negociador, fomentando la producción patria y abriendo poderosos cauces á su comercio, que en ríos caudalosos se extienden dentro y fuer* del Continente. En buena hora que estos políticos subyuguen su voluntad á su interés y que no se presten á concesiones que beneficien en nada á los extraAos con perjuicio de la tasada protección á les patrios intereses; pero en el asunto que nos ocupa, hay algo muy importante que reclama nuevos procederes: algo que se aparta de lo que corresponde á las relacioi.es del comercio entre países ajenos; porque entre los Estados Unidos y Cuba median circunstancias distintas de las que determinan á decidir lo* tratado* comerciales en la vida internacional de los pueblos que no se deben otras consideraciones que una recíproca amistad, de la que cada uno procura obtener su provecho cambiando con usura sus favores á los otros. Cuba no puede considerarse una entidad extranjera que reclama, porque si, concesiones á que no tiene derecho; es, por lo menos, una protejida de la Gran República del Norte, atada á ella por especiales vínculos de sangre; es la obligada hija adoptiva del Colote americano y pide á quien tiene el deber de concederle. La potente Aguila de Wash inton extendió su* alas sobre los campo* cubanos para prestar, en nombre de la humanidad, sus poderosas fuerza* á la chusa de la independencia; mas al clavar sus garra* deter minapdo la lucha en victoria del ejército libertador, erigió un prt^ectot ado especiatisimo, quedando prendida la libertad cubana en la* redes paternales de un* rata extrangera que le impone leyes de resarcí- HURAMN EN MONTERREY. 6RU0ES PERDIDAS. Hé aquí como se describen los desperfectos causados por el huracán que visitó á Monterrey el dia 18 del mes que acaba de finar. En el barrio de San Luisi-to, hubo varios derrumbes y se han perdido muchas vivien- Lo* techos deja gran fundición, volaron," arrastrado* por el huracán; la empresa ha quedado perjudicada no sólo por las pérdidas materiales que ocasionaron los desperfectos, sino también porque ha sido necesario suspender los trabajos. En la Cervecería Cuauhtemoc el edificio, en su parte alta, sufrió considerables desperfectos. En la fábrica de muebles "/Xnahuac." y las casas inmediatas, han quedado sin techos, lo mismo que la* bodegas del ferrocarril Nacional, cuya* láminas fueron arrojadas por el diento, á muy gran distancia. La carpa del circo, en su totalidad fué lanzada como i 600 metros de distancia. Lo* techos y paredes en las fábricas, se derrumbaron, los árboles fueron arrancados de cuajo, los faroles y focos del alumbrado quedaron hechos trizas, lo* postes telegráficos y telefónicos cayeron por tierra y la* vidrieras de las casa* quedaron fuera de su sitio. El servicio telegráfico y el telefónico quedaron interrum- Para que se pueda tomar idéa de la verdad y fuerza del huracán, bastaría decir que los carretones y los tranvía* quedaron volcado* al recibir el choque de la violenta racha que lo* arrastraba á larga dis- No se registró ni una sola desgracia personal. SENTENCIA DE AZOTES. Ante la corte del Corrigidor Krebs, de Kearney. Estado de New Jersey, comparecieron el dia 4 del actual dos muchachos de 10 y iz artos respectivamente, acusados de ciertas infracciones á la ley. El juez Krebs, en atención á la corta edad de lo* acusados. NO CORRE PRISA. Hallándose agonizando un pobre labrador, fué su hijo á llamar al cura para que le auxiliase, pero estuvo llamando más de dos horas á la puerta. Entró, por fin, y el cura le —¿Por qué no llamaba más — Por no despertar á Ud. —¿Que tiene tu padre? —Señor, cuando salí de casa, te dejé agonizando. —Según eso, dijo el cura, ya habrá muerto, y solo nos resta enterrarle. —¡Ah! no, señor, nada de eso. Se me olvidaba decir que el tío Antón el molinero, que estaba allí, me ha ofrecido entretenerle hasta que Ud. les impuso una multa de $5, ó en su defecto á sufrir una buena azotiza. Esto último fué preferido por los padres de los muchachos, y de acuerdo con el juez se dispuso que se les impusiera el castigo públicamente. El jefe de la policía escogió dos robustos emplado*. Esto* se colocaron.i ky, ajusticiados sobre sus piernas en posición conveniente y al instante se oyó una gritería1 espantosa- Terminando la zurra que se les aplico los joven-cito* fueron de nuevo amonestados por el juez á fin de qne se enmendara, lo cual prometieron entre sollozos, siendo absuelto* en seguida.—El Correo Mexicano. EPIGRAMA, TERCETO. Espronceda: ¡Sólo en la paz de los sepulcros creo! Plaza: ¡Ya ni en la p^z de los sepulcros creo! Hermógenes: ¡Yo á ninguno de los tres Blancos para negocios de todas clases ante Jos Jueces de Paz, de venta en la oficina de El Tiempo. rjuala Toar n»w.U WHN nwereu. , C.lhMlU rure roe.Up.lUm rarrrtr. tii.ee. uaac i.L'.dnieliM.n<*de*w* FOR ASEGTTRAXTZA Que proteja a su esposa, hijos y allegados y que pague mejor interes, tómese la STATE LIFE INSURANCE CO. ÜE INDIANAPOLIS, IND. Por particulares diríjanse a J. R. PURCELL, LAS CRUCES - - NEW MEXICO. ¿ESTÁ VD. SORDO? ¿ROÍDOS EN LOS OÍDOS? SORDERA T TORPEZA DE LOS OÍDOS EE1 CTOTEIA.BX.E por medio de nuMtr* rineee Intención. Bolamente lo* que hayan nacido ■ordo*. *on Incurables. RUIDOS EN LOS OÍDOS CESAN INMEDIATAMENTE. Hr. Bedelfb Telia, de Cledid Jaarei, Chlli., MAilee, eacriUAee» lo ilgtieete: Durante la cura, el paciente puede cumplir con tus deberes. sssevá te ittli cinni nr d 11® i n can, “’íócliLeia litcrnatienal Aoral Clink, 506 La Salle Ave., Qikag», IHn U. S. A.